El agitado activismo político que estamos observando da la impresión de que faltan pocos días para las elecciones del 2028. La aspiración de nuevos candidatos, y la constante promoción en todos los medios de comunicación, de integrantes de los partidos ya establecidos, está creando un ambiente de distracción que no favorece a que se busquen soluciones a los graves problemas que, como nación, arrastramos desde hace muchos años.
Al ver esta situación pensamos en los atributos que debe tener toda persona que desee servir al país a través de la política, como la concibió el Patricio Juan Pablo Duarte cuando decía: La política no es una especulación; es la ciencia más pura y la más digna, después de la filosofía, de ocupar las inteligencias nobles. También nos ayuda tener como referencia las Bienaventuranzas del Político, que nos dejó el cardenal vietnamita François Xavier Nguyên Van Thuân, ese testigo de la fe, que el régimen comunista de ese país lo mantuvo trece años en prisión, cuatro de ellos en un aislamiento total.
Bienaventurado el político que tiene un elevado conocimiento y una profunda conciencia de su papel
Bienaventurado el político cuya persona refleja la credibilidad
Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés
Bienaventurado el político que se mantiene fielmente coherente
Bienaventurado el político que realiza la unidad, haciendo a Jesús punto de apoyo de aquélla
Bienaventurado el político que está comprometido en la realización de un cambio radical, basado en la justicia y la verdad
Bienaventurado el político que sabe escuchar
Bienaventurado el político que no tiene miedo a la verdad
Esperamos que estos principios estén presentes en cada dominicano que desee incursionar en la política. Estamos seguros que de actuar así tendremos el país que anhelamos.




