Un encuentro de vida plena
El Campamento Padre Dubert acogió, este verano, más de 1,200 campistas, que tuvieron experiencias y actividades orientadas a la temática eclesial del bautismo y la sinodalidad, con el lema “Agua que brota, fuente de vida, comunidad que camina unida y bendecida”. Al Campamento, celebrado en Bao, Jánico, asistieron grupos de Santiago y La Vega,completando 13 grupos.
Los niños y niñas aprendieron la importancia del bautismo, como parte fundamental de la identidad humana y cristiana. Se dieron cuenta a través de juegos, reflexiones y oraciones, que ser hijos de Dios es un poder, desde el amor, y que esto conlleva al servicio. También, entendieron la sinodalidad desde el caminar juntos, con compañerismo y hermandad.
En tres días y tres noches realizaron distintas actividades recreativas, como ver películas, y jugar. Cada tarde reflexionaron, oraron, tuvieron la Eucaristía, hicieron actividades lúdicas en la fogata, subieron la montaña y se bañaron en el río Bao, siempre acompañados por el equipo de guías y voluntarios de las diferentes parroquias.
Como cada año, el legado del Padre Dubert cumplió con la misión de alegrar a los niños y mostrarles la oportunidad de una vida plena, desde el contacto con la naturaleza.
Estamos muy agradecidos por los cientos de manos solidarias en tantas maneras, de forma que llegamos al 51 aniversario de los Campamentos de Verano, que siguen transformando vidas.




