Zoila Clara sirvió con alegría, fidelidad,  y esperanza

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El 18 de noviembre de 1931, en San Pedro de Macorís, nació Zoila Clara Fe. Hija de Virgilio Lockhart y Clara Lockhart (cariñosamente mamá Lila). Era la séptima de nueve hermanos.

Su familia, de una fuerte convicción católica, transmitió la fe mediante el Sacramento del Bautismo, celebrado el 3 de mayo de 1932, y la confirmación, el 29 de julio de 1941. 

De esta familia aprendió la práctica asidua de la oración, el rezo del Santo Rosario, la participación en la Eucaristía, el sacramento de la Reconciliación y el compromiso del apostolado.

Su formación académica inició en el Colegio Cristo Rey, de San Pedro de Macorís, en el Liceo José Joaquín Pérez y en el Instituto de Señoritas Salomé Ureña en Santo Domingo. En la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) estudió la carrera de Derecho, graduándose con honores.

Esta pasión por la excelencia en el trabajo y por el servicio al pueblo de Dios en el apostolado, fue el terreno fértil para escuchar la llamada del Señor a consagrarse a Él a través del Instituto Secular de Nuestra Señora de la Altagracia.

Recomendada por el padre José María Uranga, sj, fundador, ingresó al noviciado el 12 de junio de 1953, en Santo Domingo. Su Primera Incorporación, mediante los votos de pobreza, castidad y obediencia, fue realizada el 21 de enero de 1955; la Incorporación Definitiva el 5 de junio de 1964. Para la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús de 1980, celebramos sus 25 años de Vida Consagrada y en el 2005 los 50 años.

Durante su vida Altagraciana, se destacó por su trato amable y exigente; generosa y obediente. A pesar de su frágil salud se mostraba disponible para ir a donde fuera enviada, según las necesidades del Instituto. 

Esta disponibilidad la llevó a dejar su preparación y titulación como Dra. en Derecho para responder a las misiones institucionales. Es así como Clara fue: Secretaria General del Instituto, Encargada de Aspirantes, Asistente de Maestra de Novicias, Responsable de Formación en República Dominicana, en Puerto Rico y en México; Maestra en el Colegio Nuestra Señora de la Altagracia, en San Carlos y años después Directora del mismo en Los Prados.

Con el deseo de hacer del trabajo un apostolado, Clara se destacó en diferentes misiones a nivel nacional e internacional.

La vida de Clara fue un testimonio de entrega, fe y amor misionero. Su historia nos inspira y nos recuerda que la verdadera grandeza se encuentra en servir con alegría, fidelidad y esperanza. 

Vivió en varios Centros de la República Dominicana, así como en Caguas, Puerto Rico, en Nueva York, Estados Unidos y CD-Altamirano, México, cumpliendo la misión de ser sal y luz como fermento en la masa y el grano de mostaza. 

A partir del año 2010, su salud comenzó a deteriorarse hasta quedar postrada en cama, donde primero perdió la movilidad, luego una ceguera que la dejó en total fragilidad y dependencia de los demás. 

En este tiempo Clara dio testimonio de purificación y aceptación de la voluntad de Dios. Sus últimos años los dedicó a ofrecer todo por el aumento de vocaciones santas para la Iglesia y a vivir deseando la pronta llegada a la Casa del Padre.

Su situación comenzó a agravarse el pasado 3 de julio 2026 hasta que el martes 14 del mismo mes a las 5:45 pm, el Señor escuchó su oración y con suspiro profundo, regresó a la Casa del Padre, con 94 años de edad y 71 años de votos.

Que el Señor le conceda el descanso eterno y que viva junto a sus familiares, amigos, vecinos, padre Uranga y las Hermanas Altagracianas.