Yaquelin Reyes Caiñas

Julio, 2026– El año de esta pastoral de adolescentes se cerró el pasado sábado 18, en Campechuela, al celebrarse en la parroquia Santo Tomás de Aquino una feliz convivencia entre los adolescentes de esta Iglesia y los adolescentes de la Purísima Concepción de Manzanillo. 

El encuentro comenzó con una dinámica integradora, con el objetivo de conocerse entre ellos.  Después de la oración inicial, Sor Brohana Angulo Saldivia (Hija de María Auxiliadora) explicó el lema de la convivencia: “Vengan a mí los que están cansados, llevando pesadas cargas y yo los aliviaré” (Mt 11, 28).

Se les invitó a reflexionar sobre cómo deben confiar en Jesús, a pesar de las circunstancias por las que atraviesa Cuba, algo en lo que continúan creciendo. Es una búsqueda de toda la vida, porque para muchos es aún difícil confiar en Dios en tiempos de prueba, y para los que confían en el Señor, es sentirse seguros de que todo irá bien. 

Con el acompañamiento de los animadores Ariadnis Jorge Sánchez, Julio Alberto González Pérez, y Yaquelin Reyes Caiñas, junto a la hermana salesiana, los chicos escribieron sobre cómo Dios se había hecho presente en la vida de cada uno, durante todo el año pastoral. Luego lo  depositaron junto a la Cruz, en el centro donde se encontraban.

Se formaron juegos grupales para disfrutar, y también para rotar por diferentes desafíos, en cuatro estaciones, permitiendo compartir la confianza, comunicación, cooperación y sobre todo, la alegría propia de este grupo etario. 

Mientras esperaban el almuerzo, disfrutaron una caminata con sentido espiritual por la zona, teniendo en cuenta que algunos de los adolescentes manzanilleros no conocían el lugar. Llegando hasta el mar, cada uno recogió una piedra, simbolizando su carga o dificultad, que luego fue depositada a Jesús en el altar, teniendo plena confianza en sus promesas.

El encuentro finalizó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el Padre Julius Matabaruka, de la Orden Apóstoles de Jesús, quien los acogió con mucho cariño y los invitó a volver, para compartir nuevamente la alegría del Evangelio, y ser testimonios de otros adolescentes de Jesús.