Mons. Tomás Morel llama a fortalecer educación centrada en valores cristianos 

0
5

Durante Taller de Pastoral Educativa

Santo Domingo.— En el marco del taller de formación dirigido a maestros de los centros educativos católicos, celebrado en el Salón Cardenal López, del Arzobispado de Santo Domingo, el pasado 17 de junio de 2026, Mons. Tomás Morel Diplán ofreció la conferencia “Los desafíos de la educación en el contexto actual”, como parte del encuentro “Una pastoral educativa que forma discípulos misioneros con identidad, sentido y compromiso, en un mundo en transformación”.

En esta jornada formativa participaron los equipos de Pastoral Educativa de centros educativos pertenecientes a las regionales educativas 10, 15 y 17, correspondientes al territorio de la Arquidiócesis de Santo Domingo. 

El encuentro reunió a alrededor de 135 encargados de Pastoral Educativa, quienes compartieron espacios de reflexión, formación y diálogo sobre los desafíos actuales del acompañamiento pastoral en el ámbito escolar.

Durante su intervención, el Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo invitó a repensar la educación desde una perspectiva profundamente humanista y cristiana, colocando a la persona humana en el centro del proceso formativo y subrayando la urgencia de fortalecer los valores, la convivencia y el sentido de comunidad, en una sociedad marcada por acelerados cambios sociales, culturales y tecnológicos.

Destacó que la familia constituye la primera escuela de formación, donde se establecen las bases afectivas, morales y espirituales que acompañan a cada persona durante toda su vida. Sin embargo, advirtió sobre el impacto de las familias fragmentadas y los entornos de disfuncionalidad familiar, que afectan significativamente el desarrollo emocional de niños y adolescentes, repercutiendo en su aprendizaje, conducta y proyecto de vida.

En ese contexto, enfatizó la necesidad de una mayor corresponsabilidad entre padres, docentes e instituciones educativas, así como el fortalecimiento del acompañamiento familiar y pastoral.

Otro aspecto central de la conferencia fue la educación emocional. Y señaló que, en un escenario social marcado por la ansiedad, la depresión, la violencia y la falta de acompañamiento afectivo, los centros educativos están llamados a reforzar sus servicios de orientación y psicología, para promover el desarrollo de la autoestima, la resiliencia, la empatía y la capacidad de afrontar los desafíos cotidianos.

También, hizo referencia a la creciente pérdida de confianza en las instituciones, subrayando que la credibilidad es un elemento esencial para la vida social. En ese sentido, reconoció el prestigio que históricamente han mantenido los centros educativos católicos en la sociedad dominicana, gracias a su compromiso con la formación integral y la promoción de los valores humanos y cristianos.

Mons. Morel alertó sobre la ausencia de referentes positivos para niños y jóvenes, señalando que docentes, directivos, padres y agentes pastorales están llamados a convertirse en auténticos testigos de los valores que promueven, educando más con el ejemplo que con las palabras.

Inspirado en el Magisterio de la Iglesia y en las enseñanzas del Papa Francisco y del Papa León XIV, reiteró que la persona humana debe estar en el centro de toda acción educativa. Educar —afirmó— implica reconocer la dignidad de cada ser humano, acompañar su crecimiento y ayudarle a descubrir su vocación y misión en la sociedad.

Mons. Morel reafirmó que educar es mucho más que transmitir conocimientos; significa formar personas con identidad, sentido de vida y compromiso social, acompañar el crecimiento humano y espiritual de las nuevas generaciones, promover la cultura del encuentro y construir comunidades educativas que sean verdaderos espacios de evangelización.

El taller concluyó con un renovado llamado a fortalecer la Pastoral Educativa como instrumento esencial para la formación de discípulos misioneros capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo y de convertirse en constructores de una sociedad más humana, justa, fraterna y solidaria.