San Juan el Bautista

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Padre Richard Murray

San Juan el Bautista es una figura muy dinámica en el inicio de la vida de Cristo. De hecho, es el que le abre el camino. El tiene un origen especial: les nace a dos viejos, pasados de la edad para tener hijos por voluntad de Dios: a Zacarías, un sacerdote y a su mujer Isabel. El Señor le avisó por medio del Arcángel Gabriel, cuando estaba sirviendo su turno en el Templo de Jerusalén. Y al no confiar en el mensajero divino, se queda mudo hasta que se cumpla la promesa divina.

Mientras tanto, él y su esposa reciben la visita de María, embarazada del Hijo de Dios… y ella está presente para su nacimiento. Su nombre JUAN, es un nombre muy rico en sentido:

  1. Dios es misericordioso
  2. Aquel que es fiel a Dios.

De hecho, hoy en día en diferentes idiomas, se le da ese nombre a varones, y una versión femenina a mujeres.

Sin duda, Juan el Bautista era fiel al Dios misericordioso. Era fiel porque les recordaba a los israelitas que uno no podía romper el matrimonio por el divorcio.

Por otra parte, aunque quería que Cristo lo bautizara a él, se sometió a la voluntad de Dios y bautizó a Cristo. Como hijo de Zacarías, Juan heredó el sacerdocio. Sin embargo, no hay ninguna constancia de que él ejerciera alguna vez ese sacerdocio. De hecho, el sacerdocio levítico no le agradaba a Dios por un lado, y por otro, Cristo era la víctima y sacerdote eterno según el rito de Melquisedec.

Pero al proclamar a Cristo diciendo, He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, habría ejercido de esa manera pública su sacerdocio, anunciando de antemano el sacrificio verdadero y por lo mismo agradable a Dios.

Conviene recordar que San Juan Bautista fue lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre. Y de él proclamar a Cristo ante un gran público: Que uno mayor que Juan Bautista no había nacido. Eso incluía a todos los sacerdotes del sacerdocio levítico y a los profetas también. Esa proclamación le dio una autoridad y poder insólitos a Juan el Bautista.

No olvidemos que Dios le reveló a Juan quién era el Mesías, y al bautizarlo, hubo una teofanía en la cual habló el Padre reconociendo a su Hijo Amado y enviando sobre Él al Espíritu Santo en forma de una paloma. Bien podrá Juan haber ejercido su sacerdocio de este modo extraordinario.