Del pequeño monaguillo en Polonia al misionero del Caribe
Padre Jimmy Drabczak
El domingo 17 de mayo, las parroquias Inmaculada Concepción y San Gabriel celebraron con alegría y gratitud los 25 años de sacerdocio del padre Grzegorz Ringel CSMA.
La Iglesia celebraba ese mismo día la solemnidad de la Ascensión del Señor. Y precisamente allí apareció una hermosa coincidencia espiritual. Cristo vuelve al Padre para abrirnos el camino hacia el cielo. Y esa es también la misión del sacerdote: ayudar a las personas a levantar la mirada y conducirlas hacia Dios.

El padre Grzegorz nació el 22 de junio de 1973 en Zamartem, Polonia, como hijo mayor de Adela y Félix Ringel. Creció en Ogorzeliny, donde desde pequeño estuvo unido a la Iglesia como monaguillo y lector. Quienes lo conocieron recuerdan a un joven tranquilo y sensible, apasionado por la música, pero profundamente marcado por la fe.
Su hermana, hoy religiosa de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia —de Santa Faustina— recuerda que un día, cuando estaban en la escuela básica, él simplemente le dijo: “¿Y si vienes conmigo a la misa?”
Aquella sencilla invitación quedó grabada en su corazón y siguió creciendo hasta que ella misma eligió la vida religiosa. Además, refleja cómo, desde joven, evangelizaba con naturalidad.
La vocación del padre Grzegorz nació en los encuentros de retiros “Oasis” y en el contacto con la espiritualidad miguelita. Allí descubrió el carisma de la Congregación de San Miguel Arcángel: “¡Quién como Dios!” y: “Templanza y Trabajo”.
Su camino sacerdotal estuvo marcado también por el sufrimiento. Durante el noviciado murió trágicamente su hermana Ewa. Más tarde falleció su padre y, años después, acompañó a su madre en sus últimos momentos de vida. Estas experiencias marcaron profundamente su espiritualidad y su manera de acompañar el dolor humano.
Fue ordenado sacerdote el 19 de mayo de 2001 por Mons. Jan Chrapek. En su estampa sacerdotal colocó las palabras: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8,12). Y escribió una oración profundamente conmovedora: “Oh Dios, conduce a mis padres, hermanos, familiares, amigos y a todos aquellos que encontraré en mi vida hacia la salvación, y concede a mi hermana Ewa la luz eterna.”
Desde el año 2010 sirve como misionero en República Dominicana, donde ha trabajado en Jánico, Juncalito, el Santuario San Miguel Arcángel y la parroquia San Felipe Apóstol.
Actualmente trabaja como párroco en las parroquias Inmaculada Concepción y Parroquia San Gabriel, en Santiago de los Caballeros.
Su sacerdocio siempre ha unido oración y trabajo concreto, impulsando también importantes proyectos pastorales y de renovación en las parroquias donde ha servido.

La celebración contó con la participación de numerosos sacerdotes, fieles y comunidades parroquiales. Fue además una hermosa sorpresa la presencia de Mons. Andrés Amauri Rosario Henríquez, obispo auxiliar de Santiago, cuya cercanía llenó de alegría a los presentes.
Después de la Eucaristía se realizó un compartir fraterno, con música, cena, bizcocho y fotografías que inmortalizaron este momento tan especial.
Después de 25 años de sacerdocio, continúa cumpliéndose aquella oración escrita en su primera estampa: llevar personas hacia la luz de Cristo.




