Mons. Tomás Morel, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, presidió la celebración eucarística y administración del Sacramento de la Confirmación en un ambiente de profunda fe y alegría.

Numerosos jóvenes recibieron la plenitud del Espíritu Santo, fortaleciendo su compromiso con Cristo y siendo enviados a vivir y testimoniar su fe con valentía.

En su homilía, Mons. Tomás destacó que los sacramentos no son simples tradiciones sociales, sino experiencias reales de encuentro con Dios que transforman la vida del cristiano.

Explicó que la Confirmación forma parte de los sacramentos de iniciación cristiana, junto al Bautismo y la Eucaristía, y que en ella los jóvenes confirman la fe recibida en su Bautismo, ahora de manera consciente y personal.

Subrayó el papel fundamental de los padres en la formación cristiana de sus hijos, recordando que son los primeros responsables de acompañarlos en el camino de la fe, no solo con palabras, sino con el testimonio de vida.

El Arzobispo Coadjutor exhortó a los confirmandos a vivir guiados por los dones del Espíritu Santo —sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios— como herramientas para tomar decisiones correctas, hacer el bien y crecer como buenos cristianos y ciudadanos.

Finalmente, animó a las familias y a la comunidad a seguir acompañando a los jóvenes en su crecimiento espiritual, recordando que la Confirmación no es el final del camino, sino un paso decisivo para vivir plenamente la vida cristiana.