Santiago elevó su gloria

y al firmamento su estrella 

dejando imborrable huella 

que es hito de nuestra historia;

porque selló con victoria

el fin de la tiranía 

que un extraño le imponía 

al pueblo dominicano 

y al derrotar al villano

logró la soberanía. 

En la sabana encendida

retumbó fuerte el clamor

al defender con amor

su territorio y su vida;

la patria recién nacida

se sostuvo con honor

cada quien fue un redentor

contra la espada extranjera

y ardió como primavera

la esperanza y el fervor.

Con temple y con dignidad

se alzó el pueblo decidido

y el invasor sorprendido

angustiose de verdad.

Santiago mostró lealtad 

a la enseña tricolor 

defendiendo con valor

el sacrosanto estandarte

de  Bona y Juan Pablo Duarte 

en medio de aquel fragor.

Treinta de Marzo en la historia

vive como eterno canto

fe, coraje, lucha y ¡tanto!

fue la patriótica euforia;

batalla definitoria

que marcó con claridad

nuestra nacionalidad 

con un hecho extraordinario 

en el mundial escenario

el “Dios, Patria y Libertad”