El 7 de septiembre de 2025, día de la canonización de Carlo Acutis, viví un encuentro que me conmovió profundamente. Mientras caminaba por el pasillo del hospital, un paciente me reconoció. Fue impresionante ver cómo recordaba con claridad la tarde en que le llevé la comunión: palabras exactas que habíamos compartido y, sobre todo, su gran deseo de servir al Señor.
Le hablé de Carlo Acutis, de su vida sencilla pero llena de amor por Dios, y de cómo él nos recuerda que la santidad es posible en la vida cotidiana. Sonrió y me dijo: “¿Sabes? Dios nos llama siempre; el tema es saber escucharlo”. Sus palabras son un eco del Evangelio: “Mis ovejas escuchan mi voz; yo la conozco, y ellas me siguen” (Juan 10,27).
En ese instante comprendí que todos estamos llamados a escuchar la voz de Dios, incluso en medio del ruido del mundo. Las noticias, las redes sociales y nuestras preocupaciones pueden opacar su susurro, pero Él sigue llamándonos con paciencia y amor. Cada gesto de servicio, cada momento de presencia y cada acto de bondad son oportunidades para responder a su llamado.
Esta experiencia me enseñó que la fe se vive en los encuentros sencillos, en la cercanía, en la atención al otro y en el silencio interior que permite oír a Dios.
Oración: Señor, ayúdame a escuchar tu voz en mi vida diaria, a reconocer tu llamado en los pequeños gestos y a responder con amor y entrega. Que mi corazón esté siempre abierto a tu voluntad, y que pueda servirte con alegría y fidelidad. Amén.




