Dos Papas y una pluma

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Padre Isaac García de la Cruz

Rector UCNE – Presidente ADRU

Este artículo, en continuidad con el que publicara en este mismo medio, titulado Las raíces de León XIV (24.05.2025), busca contribuir a una comprensión más honda del misterio de la Iglesia,

sacramento de salvación, guiada y sostenida por la acción del Espíritu Santo, antes que por cálculos meramente humanos, estrategias empresariales, previsiones financieras o capacidades

intelectuales, por brillantes que sean.

Parecía improbable que, tras el fallecimiento del primer Papa latinoamericano, pudiera surgir otro con quien establecer paralelismos y coincidencias geográficas o de pensamiento. Más aún, después de las críticas que señalaron al Papa Francisco como responsable de una cierta polarización en la Iglesia. Sin embargo, lo que parecía inalcanzable se hizo realidad a pocos días de su muerte: la elección del Papa León XIV reveló más continuidad que ruptura. Para mostrarlo con mayor claridad, presento aquí el último documento escrito por Francisco y el primero de León XIV.

En la Carta Apostólica Dilexit nos (2024), el Papa Francisco ofrece su última reflexión sobre la misericordia, como eje de la vida cristiana y de la misión de la Iglesia. Busca recentrar la experiencia del amor primero de Dios, para que la Iglesia acompañe, integre y sea “hospital de campaña” en el mundo, desde una actitud de cercanía, escucha y discernimiento. 

De su lado, el Papa León XIV titula su Encíclica programática Dilexit te (2025), donde presenta su visión del mundo actual y propone la caridad como centro de la Verdad. Invita a una renovación espiritual y moral de la Iglesia y exhorta a los cristianos a asumir una responsabilidad personal y comunitaria, en la construcción del bien común.

Estos dos documentos, inicio y cierre de dos pontificados, se inscriben en una misma línea de continuidad teológica y pastoral. Para Francisco, el amor precede, sana y levanta; para León XIV, exige, forma y envía. Ambos coinciden en que Cristo es el centro: rostro del amor del Padre, modelo de humanidad plena y criterio de discernimiento eclesial. 

Para el primero, la misión se expresa en el acompañamiento misericordioso; para el segundo, en el testimonio coherente y transformador. Los dos insisten en la defensa de la dignidad humana, la justicia social y la atención a los descartados.

No obstante, también se advierten matices de discontinuidad. Francisco escribe desde la experiencia pastoral: privilegia la escucha y los procesos, subraya las heridas del mundo e invita a la conversión pastoral. Promueve la cultura del cuidado, el diálogo intercultural y religioso y políticas de inclusión que den voz a migrantes, pobres y marginados, favoreciendo la reconciliación social. 

León XIV, en cambio, escribe desde la reflexión doctrinal y la visión institucional: privilegia la formación, la claridad moral y la coherencia. Subraya la confusión ética de nuestro tiempo e invita a la conversión moral y espiritual, a la responsabilidad social y a la reconstrucción del tejido moral. Destaca la importancia de la educación, la ciudadanía responsable, la defensa de la vida y la dignidad de toda persona.

Los conceptos más recurrentes en Dilexit nos son: misericordia, encuentro, cercanía, heridas, discernimiento, acompañar, periferias y Espíritu. En Dilexit te predominan: caridad, verdad, responsabilidad, coherencia, formación, testimonio, comunidad y bien común.

Ambos textos dialogan en estrecha conexión y representan dos movimientos teológicos y pastorales complementarios: el primero nos ofrece la gramática del amor que sana; el segundo, la gramática del amor que forma. 

Juntos muestran la ternura de la Iglesia que abraza y edifica, que defiende la vida y la dignidad de cada ser humano.