Amar como ama Dios

0
7

 “Amen a sus enemigos y recen por los que los persiguen.” (Mt 5,44)

En el corazón del Sermón de la Montaña, Jesús pronuncia una de sus palabras más exigentes y transformadoras: amar a los enemigos. Con esta enseñanza, el Señor rompe definitivamente con la lógica del cálculo y de la venganza, y nos invita a vivir desde el amor gratuito que nace de Dios. No se trata de un sentimiento fácil, sino de una decisión que brota de la fe.

Jesús no ignora el dolor ni la injusticia. Conoce el peso de las heridas y el sufrimiento que provocan las ofensas. Sin embargo, propone un camino distinto: no responder al mal con más mal, sino dejar que el amor tenga la última palabra. Amar al enemigo no significa justificar la violencia ni renunciar a la verdad, sino impedir que el odio gobierne el corazón.

Este llamado nos interpela en la vida diaria. En la familia, en el trabajo y en la comunidad, también enfrentamos incomprensiones, conflictos y heridas. Allí, el Evangelio nos invita a romper la cadena de la agresión con gestos concretos de perdón, respeto y misericordia. El amor cristiano se hace visible cuando elegimos no devolver golpe por golpe.

El Tiempo Ordinario nos recuerda que este amor no es posible solo con fuerzas humanas. Necesitamos la gracia de Dios para vivirlo. Poco a poco, el Señor va transformando el corazón que se abre a su Palabra y aprende a amar como Él ama.

Pidamos la gracia de dejarnos moldear por el amor del Padre. Que aprendamos a mirar al otro con compasión y a responder al mal con el bien. Allí donde el amor vence al rencor, el Reino de Dios se hace presente y da fruto abundante.

Ánimo.

Ysis Estrella Román