Lo que queremos oír…

0
11

José Jordi Veras Rodríguez

jordiveras@yahoo.com

A veces debemos saber si estamos como personas que le creemos a lo que dice la Palabra, en escuchar el mensaje o solamente, lo que deseamos escuchar. Eso no solo pasa o sucede con el tema de las Escrituras, que acomodamos lo que recibimos, y no le ofrecemos la interpretación más oportuna.

A veces nos olvidamos que muchas de las cosas que recibimos como enseñanza de todo cuanto nos dice la Palabra, y nos cuesta llevar a cabo, porque a veces reaccionamos más con enojo, impotencia, y nos resistimos a pensar que todo cuanto recibimos, es para fortalecernos y hacernos reaccionar. A veces queremos dejar de lado que estos mensajes que recibimos de todo cuanto nos enseñó Jesús, a través de los Evangelios, lo que busca es iluminar, más que para juzgar y sancionar. Pero a veces, reaccionamos con rechazo hacia el mensajero, y dejamos de leer o de hacer caso al mensaje y dejamos de aprender y practicar lo que nos manda.

Muchas veces queremos que nos digan solamente oír lo que queremos, no lo que necesitamos escuchar.

Por eso, cuando vemos pasajes como el del Salmo 138: “Que el Señor me defiende mientras viva. Señor! Tú Nombre es eterno, no abandones la obra de tus manos”. A veces queremos entender que con tener una fe grande es suficiente y lo que muchas veces importa, es que tan inmenso consideras lo que has conocido o conoces de Dios.

Todo esto, lo comparamos con la semilla de mostaza, que es la más pequeña de la especie, pero cuando crece, es de las grandes hortalizas sobre la cual se anidan muchos pájaros y ofrece gran sombra. Y todo es cómo va creciendo esa fe en ti, viniendo de un Dios misericordioso, justo, leal y verdadero. Ahora bien, ¿Ese es el Dios que tú prácticas en tu vida diaria?

A veces permitimos que nuestros problemas o situaciones o circunstancias, se conviertan en nuestras cabezas, mayores que nuestra fe y creencia de lo que hemos leído, visto y experimentado. Hacemos más caso de lo que deseamos oír y no de lo que necesitamos escuchar como lección de vida y sabiduría.

Por esto, hoy vemos tantas personas que caen en el ámbito de la depresión, porque nos quedamos dándole más fortaleza y vigencia a lo que no podemos controlar o lo que no estamos viviendo, sino que ya vivimos o lo que entendemos vamos a vivir. Dejamos de lado, toda creencia y seguimiento a lo que Dios desea que escuchemos y pongamos en práctica.

Por eso, recordemos hoy, en estos tiempo difíciles en muchos aspectos, lo que nos dice Josué 1:9, el cual ya hemos resaltado en otras entregas, cuando el mismo, tenía temor de la tarea que la tocaría y creía más en su miedo, que en lo que le había sido encomendado, que si había sido escogido, era porque podía, junto a la presencia de Dios. Entonces, antes de creer más en el miedo o el temor, vuelve a leer, esto:

“Mira que te mando a que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor, tu Dios, estará contigo en donde quiera que vayas”.

Cuando la lees una y otra vez, te llega al mismo corazón y a la cabeza, para retumbarte y no permitir que te caigas ni te debilites pensando en lo que no te brindará nunca la fuerza que requieres ni la sabiduría para resolverlo. Aprendamos a escuchar lo que realmente nos hace bien y poner más en práctica, eso de que tu Dios es más grande que aquello que intenta derrotarte.