Ser policía o soldado
a un patriota dignifica
porque hacerlo significa
cumplir un deber sagrado:
preservar un gran legado
el “Dios, Patria y Libertad”
nuestra sacra trinidad
grabada en el estandarte
de Mella, Sánchez y Duarte
como excelsa identidad.
Patricios uniformados
fueron el mismo Duarte
y aquel Mella del baluarte
con sus pechos inflamados;
que prestos fueron llamados
allí con puntualidad
con regia solemnidad
de aquel grito soberano
del pueblo dominicano
para la posteridad.
El uniforme llevaron
también los restauradores
osados libertadores
que el honor reconquistaron;
y de nuevo enarbolaron
nuestro cruzado pendón
Gaspar Polanco, Monción,
Rodríguez y Pimentel
que lucharon sin cuartel
con Gregorio Luperón.
Cuando abril tocó clarín
para llamar al combate
ante el insolente embate
de la soldadesca ruin,
acudieron un sin fin
de valientes militares
a defender nuestros lares
de aquel poderoso extraño
junto al coronel Caamaño
y otros héroes singulares.
La castrense indumentaria
se llevará con decoro
no habiendo plata ni oro
ni una cifra monetaria,
que de forma temeraria
tire el honor por el suelo
y que se cuide con celo
el honor de la nación
sin ceder a la traición
sobre tierra y bajo el cielo




