A través de la historia, la humanidad ha sufrido los horrores de la guerra. Las escenas de los campos de batalla son desgarradoras, y hacen perder el sentido de la existencia. El ansia de poder y dominio nos está llevando a esta realidad escalofriante.

Ante estos hechos de barbarie debemos continuar nuestra misión de no cansarnos, abogando y trabajando para abrir senderos que nos conduzcan a la meta de la comprensión, el diálogo y la armonía entre los pueblos.

Como ha dicho el Papa León XIV en su mensaje con motivo de la 59 Jornada Mundial de la Paz, que: Aunque hoy no son pocas las personas de corazón dispuesto a la paz, un gran sentimiento de impotencia las invade ante el curso de los acontecimientos, cada vez más incierto…

Y sigue diciendo el Papa: Hoy, la justicia y la dignidad humana están más expuestas que nunca a los desequilibrios de poder entre los más fuertes. ¿Cómo habitar un tiempo de desestabilización y de conflictos liberándose del mal? Es necesario motivar y sostener toda iniciativa espiritual, cultural y política que mantenga viva la esperanza, contrarrestando la difusión de actitudes fatalistas «como si las dinámicas que la producen procedieran de fuerzas anónimas e impersonales o de estructuras independientes de la voluntad humana»…

Desde CAMINO, pedimos a Dios que nos dé las fuerzas necesarias para ser instrumentos de paz en cada espacio de nuestra vida.