Juan Guzmán
Recortadas contra el cielo de la tarde, las formas que adornan tumbas, nichos y monumentos en el Cementerio de la 30 de Marzo de Santiago, conforman un conjunto que manifiesta orígenes, creencias, culturas y arte.
Una urna velada, símbolo funerario clásico que representa la mortalidad y la separación entre la vida y la muerte. Motivo muy popular en los cementerios del siglo XIX, durante el Renacimiento Clásico, inspirándose en las tradiciones griegas y romanas.
Ánima alada. Los ángeles en el arte funerario fungen como guardianes espirituales y mensajeros entre el cielo y la tierra. La cruz es fe y esperanza en la resurrección. Los objetos como las guirnaldas, comunican ideas de cuidado, esperanza y memoria eterna.
Otro remate arquitectónico de sepultura muestra detalles ornamentales de estilo ecléctico, con una ornamentación detallada, incluyendo volutas y un diseño de escamas superpuestas.
Estas y otras estructuras son comunes en cementerios históricos, como los de Santiago o Santo Domingo, que datan de los siglos XVIII y XIX, cementerios que a menudo albergan tumbas con valor arquitectónico y son considerados parte del patrimonio municipal y nacional.
De hecho, el Cementerio Municipal de la 30 de Marzo en Santiago fue declarado “Patrimonio Cultural y Museo a Cielo Abierto”, por el Concejo de Regidores de Santiago, en julio de 2024, reconociendo su gran valor histórico y arquitectónico, con tumbas que datan de 1855 y que narran la historia dominicana.




