De manera sumamente íntima con la aceptación del evangelio y con el ingreso a la comunidad, ella se vive solo en el ámbito comunitario (1,18).
Las cartas de Timoteo y Tito ven en Cristo el contLA ESPERANZA EN LA BIBLIA
(2 de 2)
En los Hechos de los Apóstoles la esperanza se dirige hacia la resurrección de los muertos y la promesa a Israel en relación con el Mesías (2,26 y 23, 6ss).
En Pablo y sus cartas, se pide vivir en esperanza, con la exigencia de aguardar pacientemente (Rom 8,25 y 1 Tes 1,3). Ella es juntamente con la fe y la caridad, característica del cristiano, es parte de la triada del creyente (1 Cor 13,13).
La esperanza es propia del justificado, el que posee la gracia ya la tiene como gloria de Dios (Rom 5,1ss), ella es seguridad para los elegidos divinamente a la salvación (1 Tes 5,9), su objeto es la parusía de Jesucristo el Señor (1Tes 1,3-10). Es la garantía del futuro de los cristianos (1 Cor 5,19), ellos aguardan la justicia también como objeto de la esperanza (Gal 5,5), como Cristo es objeto de esperanza para toda la creación (Rom 5,12), pues los cristianos y ella, son aplicables a la esperanza también. Los cristianos son probados en su esperanza, debido a las tribulaciones que el creyente padece pacientemente (Rom 5,3ss). La esperanza de Pablo se centra en la comunidad. Ella es la que lo acepta como apóstol, y le llena en relación a su ministerio apostólico y siempre espera la guía y protección de Dios.
En la carta a los Colosenses se habla del objeto de la esperanza y como condición para la salvación es que la comunidad no se deje apartar de la esperanza del Evangelio (1,23), y entiende a Cristo predicado como la esperanza de la gloria (1,27).
Efesios señala que la esperanza se halla unida denido de la esperanza cristiana (1 Tim 1,1). La conducta actual del creyente se determina por esta esperanza, igual la actividad del apóstol, y somos herederos de esa esperanza de vida eterna (Tit 3, 5-7). Se advierte a los ricos no poner su esperanza en sus riquezas, sino en Dios (1 Tim 6,17).
El sermón de Hebreos invita a mantenerse aferrados a la plena convicción de la esperanza hasta el fin. Ella es como un ancla para el creyente, ya que le mantiene firme (6,18). Así como Jesús, como precursor y sumo sacerdote según el orden de Melquisedec, en la morada de Dios, así también la comunidad alcanzará dicha meta (6,20). Si confesamos a Jesús como sumo y eterno sacerdote, así mismo confesamos nuestra esperanza.
En la Primera Carta de Pedro 1,3-15, dice: “Al contrario, dad culto al Señor, Cristo, en vuestro interior, siempre dispuestos a dar respuesta a quien os pida razón de vuestra esperanza”, vemos pues que la esperanza es el factor decisivo del ser de los cristianos. En 1,3-9 se da una extensa descripción del objeto de la esperanza que aguarda a los cristianos.
En 1 Juan 3,3 es la única vez que se menciona la esperanza en los escritos joánicos, y se dirige a Jesús que ha de venir de nuevo. El paso del cristiano a la eternidad será la apacible manifestación de una realidad que ya existe (3,2 y 4,18).
El libro del Apocalipsis trata de consolar y fortalecer a los cristianos del Asia Menor, con la esperanza de la victoria final de la Iglesia sobre todos sus enemigos (1,1; 2,5 y 3, 11). En el 22,20: “Ven Señor Jesús”, oración aramea de la Iglesia primitiva: Marana tha!, esta es la mejor forma de expresar la esperanza cristiana, pues expresa el hambre que tiene el creyente de la presencia de su Señor.