Alegría, alegría, alegría

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El hospital padre Billini se restaura y moderniza rápidamen­te. El Billini no es cualquier cosa, es un ícono de la labor de la Iglesia y de la salud. Cuando se tuvieron las fallas estructurales, se dijeron muchas cosas insensatas: Que cons­truir un hotel, que un museo, que tumbarlo a mandariazos.

Predo­minó la sensatez y ahora se observa que no solo se co­rre­girán las bases y columnas, sino que se está restaurando todo el edificio. No lo sabemos, pero ya se dirá cuál será la moder­nización médica.

Corrupción. Se ha hablado tanto de este tema que nos hemos connaturalizado con él, somos familia. Ni nos pica ni nos da pituita. Lo hemos aceptado y no preten­demos buscar formas de superarlo. Mientras tanto, la organización Trasparencia Inter­nacional, con sede en Berlín, Alemania, ­revela en reciente estudio que México es el país donde más en­cues­tados aseguran haber pagado sobornos para poder hacer sus diligencias con un 51%, seguido por República Dominicana con un 46, Perú un 39, Vene­zuela un 38 y Panamá un 38. La co­rrupción corrompe el alma de los pueblos.

El peatón no es gente. Este dicho, tan dominicano, nos servirá para ir a algo más fundamental. Que difícil se hace cruzar una calle, que peligro es hacerlo en una esquina donde confluyen vehículos procedentes de tres y hasta cuatro calles. En este periodo electoral de tantos discursos, acusaciones y promesas, que bueno sería converger en algo tan sencillo y ne­cesario como la cul­tu­ra ciudada­na, mejorar la convivencia humana: menos ruido, no tirar ba­su­ra, respetar las reglas del tránsito y proteger al peatón, no ocupar las aceras, tirar basura es dificultar el drenaje urbano y el ornato, embellecer la ciudad. Seamos grandes en lo pequeño. Ha­ga­mos lo que podemos, al menos nosotros los que caminamos a pie, somos peatones.

 

La ecología. Como que no se le quiere poner cara a este problema, Cada día son más las denuncias de lluvias diluviales y grandes sequias, glaciales que se derriten, especies animales y vegetales que desaparecen “La emergencia climática es una carrera que estamos perdiendo, pero pode­mos ganarla”, dijo el secretario general de la ONU, António Gute­rres. Nosostros, desde nuestra pequeñez po­de­mos sembrar un árbol, dar de comer a un ave, no malgastar una gota de agua.

 

Haití. No podemos pasar por alto a Haití. Es un vecino pobre, políticamente fallido, pero lo tenemos al lado. Para algunos él es amenaza de nuestra identidad cultural e independencia política. Pero también es nuestro se­gundo comprador. Los mercados fronterizos lo evidencian. No pode­mos cerrar los ojos. Apoyamos la iniciativa, nos toca a nosotros los dominicanos, del Can­ciller de la República pedir a los organismos internacionales una acción conjunta para buscar formas de or­denar y poner al vecino país en funcionamiento.