A propósito de vicisitudes cardenalicias

0
143

 

SEGUNDA PARTE

 

2.3. Eslovenia

El cardenal Rodé accedió, para despejar toda duda, a hacerse la prueba de paternidad (ADN) y los resultados desmintieron al diario y al que afirmaba ser «hijo del cardenal». El cardenal Rodé en todo momento negó las acusaciones. Posteriormente se ha dicho que «todo se trataba de una se­rie de calumnias y difamaciones, qui­zás con algunas implicaciones políticas».

Como muchos recordarán que, en el pasado reciente (2018), una campa­ña sucia similar, y de poca monta, de una supuesta paternidad, quiso armar­se en el país contra el cardenal López Rodríguez. Con mucho esfuerzo, y con el apoyo de personas leales –y que de verdad conocen la valía de nuestro cardenal– pudo desmontarse en poco tiempo la misma, que carecía a todas luces de fundamento, y que no tuvo mayor trascendencia ni cober­tura, al saberse que estaba montada en una mentira y con la finalidad de ha­cerle daño. Oscuros y foráneos intereses apadrinaron tal adefesio. Un artí­culo entero podría dedicarse a este caso local.

2.4 Irlanda

Después, saltó a la prensa mun­dial el caso del cardenal irlandés Keith O’Brien, arzobispo de Edimburgo (1985-2013). Acusado de delitos de abuso sexual, por tres sacerdotes y un exsacerdote, los delitos le fueron pro­bados, y renunció voluntariamente al gobierno pastoral de su arquidiócesis, y libremente (aunque bajo presión mediática) decidió no participar en el Cónclave del 2013 que eligió al papa Francisco. Falleció siendo cardenal en el 2018.

2.5 Australia

Un caso emblemático, por el re­corrido procesal en el ámbito de la justicia ordinaria, es el del cardenal George Pell. Nombrado obispo auxi­liar (1987), y, posteriormente, promo­vido arzobispo de Melbourne (1996), fue trasladado en el 2001 como arzobispo de Sídney, y creado cardenal por Juan Pablo II (2003). Fue nombrado miembro del Consejo de Car­denales (2013), y luego, Prefecto de la Secretaría para la Economía por el papa Francisco.

Después de un largo proceso, que comenzó en el 2017 con comparecencias virtuales (Roma-Australia), en diciembre del 2018, fue declarado culpable de delitos de abusos sexua­les, supuestamente perpetrados cuando fue arzobispo de Melbourne. Fue sentenciado y enviado a prisión. La sentencia fue confirmada por el Tri­bunal de Apelaciones (2019). Mien­tras se desarrollaba el proceso le fue limitado el ejercicio público del mi­nisterio por disposición del Papa. La Corte Suprema de Justicia de Austra­lia anuló por unanimidad la condena (2020). El cardenal Pell en todo mo­mento del proceso mantuvo la defensa de su inocencia.

2.6 Francia

Otro caso curioso fue el del cardenal francés Philippe Barbarin. Nom­brado Obispo de Mouline (1998), promovido como arzobispo de Lyon (sede Primada de Francia) (2002) y creado cardenal en el 2003, todo du­rante el pontificado de Juan Pablo II. Directamente no fue acusado de nin­gún tipo de delito de naturaleza se­xual. Sin embargo, fue condenado, en el 2019, en primera instancia, a seis meses de prisión (libertad condicional o, lo que es lo mismo, pena suspendida) por, supuestamente, haber encubierto los abusos sexuales del P. Ber­nand Preynat a un grupo de scouts.

Las acusaciones contra el P. Prey­nat se remontan a los años 70-80, cuando el hoy cardenal Barbarin no era obispo siquiera ni remotamente superior jerárquico del acusado. La totalidad de la acusación de encubri­miento contra el cardenal Barbarin se fundamentó en un «tecnicismo legal» sobre la prescripción o no del plazo en que se debía, por ley, informar a la autoridad civil los supuestos delitos.

El 30 de enero del 2020 el Tribu­nal de Apelaciones de la Corte Penal de Lyon mediante sentencia absolvió al cardenal Barbarin de responsabilidades y canceló la condena precedente. Voluntariamente, y aun ha­biendo sido declarado inocente, presentó su renuncia al gobierno pastoral de la arquidiócesis de Lyon.

2.7 Polonia

Más recientemente, se hizo público el caso del cardenal polaco Henryk Roman Gulbinowicz, de 97 años de edad, Arzobispo emérito de Wrocław (Breslavia). La página de Vatican News (16. 11.2020), resume así esta triste situación, el día del fallecimiento del purpurado polaco: «El Carde­nal nació el 17 de octubre de 1923 en Sukikes, en la Arquidiócesis de Vil­nius, y recibió la ordenación sacerdotal el 18 de junio de 1950. El 12 de enero de 1970 fue nombrado Admi­nistrador Apostólico de Vilnius para el territorio incluido en las fronteras políticas polacas.

El 8 de febrero recibió la ordena­ción Episcopal. El 3 de enero de 1976 fue nombrado Arzobispo de Wrocław (Breslavia). En el consistorio del 25 de mayo de 1985 fue creado y nombrado Cardenal, del título de la In­ma­culada Concepción de María en Gro­ttarossa. El 3 de abril de 2004 había renunciado al gobierno pastoral de la Archidiócesis».

Y añadía: «Hace diez días, el Car­denal polaco fue sometido a algunas medidas emitidas por la Santa Sede, después de una investigación llevada a cabo en su contra por acoso, actos homosexuales y colaboración con el entonces Servicio de Seguridad. En particular, las decisiones disciplina­rias contra él incluían la “prohibición de participar en cualquier celebración o reunión pública, la prohibición de utilizar las insignias del Obispo, la prohibición del servicio fúnebre y el entierro en la catedral”».

 

 

 

 

  1. El Informe McCarrick

Un apartado más extenso es necesario dedicar al más clamoroso, vergonzoso y escandaloso caso, el del norteamericano Theodore Edgar McCarrick. Con 48 años, fue nombrado obispo auxiliar de New York, en 1971, por el papa Pablo VI. Trasladado, en 1981, como obispo de Metuchen, y posteriormente designado arzobispo de Newark en 1986, ambas en New Jersey. Finalmente, promovido como arzobispo de Washington en el 2001 y creado cardenal en el 2002, todo durante el pontificado de Juan Pablo II. En el 2006 el papa Benedicto XVI aceptó la renuncia al gobierno pastoral y pasó a retiro.

El pasado 10 de noviembre la Santa Sede -específicamente la Secretaria de Estado- hizo de conocimiento público un exhaustivo «Informe» (461 páginas, y más de 1440 notas a pie de página), publicado en inglés y en italiano, que había sido encargado por el papa Francisco, sobre la situación, conocimiento institucional y procesos que se siguieron en el caso del entonces cardenal McCarrick. Un informe que es útil leer y conocer en su totalidad. Desde la época en que fue designado obispo de Metuchen comenzaron a circular, y hacerse de conocimiento, señalaciones de supuestos comportamientos inapropiados del mitrado que veían involucrados a jóvenes adultos.

El número de denuncias (anónimas o sin modo de identificar -a veces- a las supuestas víctimas, según el Informe) fue creciendo en las dos sedes últimas que ocupó. McCarrick destacó como un excelente gestor y administrador, inteligente, hábil y conocidísimo por ser un eficiente recaudador de dinero para obras benéficas, sus diócesis y otras causas. Hábil político, supo, por sus dotes intelectuales ganarse el aprecio y la estima de gente importante (del Gobierno EEUU) que, en algún momento, incluso, lo hicieron parte de Comités de Alto Nivel.

Reconocido con doctorados Honoris causa en prestigiosas universidades norteamericanas. Interlocutor para complicados asuntos de política internacional, incansable viajero, el Informe da cuenta de sus múltiples viajes anuales. El caso de McCarrick puede ser objeto de estudio para comprender como un personaje así pudo escalar, de manera meteórica, en la jerarquía eclesiástica, a pesar de casi cuarenta años de ser señalado de conducta inmoral (y abusiva) en detrimento de adolescentes, jóvenes e, incluso, de sacerdotes.

El Informe nos permite acercamiento a esta triste situación. Hay que leerlo con calma y, sinceramente, uno se queda al final con muchas interrogantes: ¿Cómo es posible que, habiendo, desde hacía tantos años, fuertes rumores de inconducta moral de naturaleza homosexual la Autoridad competente no haya profundizado en las investigaciones? ¿Cómo es posible que se haya tomado el riesgo de promover a sedes episcopales más prestigiosas a McCarrick, asumiendo siempre que las denuncias eran infundadas o por hacerle daño a su fama o porque supuestamente provenían de personas que le «adversaban»? ¿Cómo es posible que se tardara tanto? Si hubiera sido un clérigo menor (sacerdote o diácono) seguro la guillotina habría tardado menos en caer. Pero son solo algunas preguntas y conjeturas personales.

Según el Informe sólo en el 2018 fue posible «identificar» a una víctima menor de edad para que las acusaciones al mismo se agravaran. Fruto de un proceso reciente, y de presiones mediáticas, y supongo también de miembros del episcopado norteamericano, McCarrick presentó su renuncia al Colegio Cardenalicio el 28 de julio del 2018, que fue aceptada por el papa Francisco. McCarrick no fue expulsado del Colegio de cardenales, como se ha dicho, sino que él mismo decidió renunciar.

El 11 de enero de 2019, después de agotar un proceso penal administrativo, la Congregación para la Doctrina de la Fe, declaraba al ex cardenal McCarrick culpable de los delitos de: 1) solicitación durante el Sacramento de la Confesión, 2) pecados contra el Sexto mandamiento del Decálogo con menores y adultos, con el agravante de abuso de poder, y le impuso la pena de la dimisión (expulsión) del estado clerical, la máxima contra esos delitos canónicos. Aunque McCarrick recurrió (febrero 2019) el decreto fue confirmado de manera definitiva por el Papa.

  1. Curia Romana

El último caso que ve involucrado a un cardenal es el de Angelo Becciu, un experimentado diplomático, y hasta hace poco, Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos.

En una improvisada Rueda de Prensa, Angelo Becciu afirmó: «Hasta las 18.02 me sentía amigo y fiel ejecutor del Papa. Luego me dijo que ya no tenía confianza en mí porque los magistrados le han indicado que habría cometido un acto de malversación».

Y la Sala de Prensa de la Santa Sede en un breve comunicado de pocas líneas hacía público que: «Hoy, jueves 24 de septiembre, el Santo Padre ha aceptado la renuncia al cargo de Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y los derechos relacionados con el Cardenalato, presentada por Su Eminencia el Cardenal Giovanni Angelo Becciu».

De este caso se ha especulado y dicho mucho, habrá que esperar a que las investigaciones arrojen luz sobre la situación. Mientras tanto, en el plano jurídico-canónico, se ha abierto la discusión de si Angelo Becciu es todavía cardenal o no. Hay algunos a favor y otros en contra. Sobre este caso habría solo que decir: To be continued…