Juan Guzmán
El río nace de un rizo que brota
del manto plateado que cubre la tierra.
Sale a la luz limpio y se abre paso!
Arrastra lo débil, lo frágil
y se expone a la resistencia
densa y múltiple de la roca.
Como a las personas,
a veces solo conocemos
una parte del río.
Esa que fluye a nuestro paso
frecuente.
En ese espacio conocemos
las sequías y las subidas
de las aguas,
sus colores estacionales.
Además, el río nos habla,
en ese punto, de que le cambia
aguas arribas.
Como las personas,
el río libre es limpio,
canta, danza y tiene espumas,
el río contaminado
es turbio, oloro y silencioso.
Para sanar un río debemos entender
que desde que nace hasta llegar al mar
es un ser, una unidad en movimiento.
Como a las personas,
un río para sanar necesita
compañía que le cuide,
compañeros de destino que le amén.
Almas que sientan gratitud
y respeto reverente por toda la vida
que del río vive hasta llegar al mar.




