León XIV, papa muy mariano

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por Eduardo M. Barrrios, sj

ebarriossj@gmail.com

Desde el día de su elección, 10 de mayo de 2025, el Papa León mostró su espiritualidad mariana yendo por la tarde al santuario de María Madre del Buen Consejo, al que había visitado dos días antes del cónclave que lo eligió. Esa iglesia se encuentra en Genazzano, no lejos de Roma, y está confiada a sus hermanos los frailes agustinos.

Al regresar a Roma, hizo escala en la basílica de Santa María la Mayor, para orar ante la imagen de la patrona, María “salus populi romani” (salvación del pueblo romano). Ahí ha acudido muchas veces, como lo hacía su predecesor el Papa Francisco.

La visita más reciente del Papa León a la Virgen del Buen Consejo tuvo lugar el 7 de septiembre, víspera de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María.

Como gesto de devoción mariana, el Papa actual exhortó el año pasado a rezar el rosario durante el mes de octubre, por la paz del mundo. Durante este año ha aprovechado muchas oportunidades para rezar el rosario con los fieles católicos.

Octubre se convirtió en Mes del Rosario por iniciativa del Papa León XIII, quien lo instituyó el 1 de septiembre de 1883 con la encíclica “Supremi apostolatus officio” (El oficio del supremo apostolado).

El rezo del rosario comenzó siglos atrás, cuando Santo Domingo de Guzmán tuvo una experiencia mística, en el año 1208, que lo movió a iniciar esa práctica de devoción mariana. Rosario significa “corona de rosas”. La orden de predicadores fundada por Santo Domingo, llamados comúnmente “de los dominicos”, contribuyó a propagar ese rezo mariano por todo el mundo.

El rosario original no era exactamente como el nuestro. Evolucionó con el tiempo hasta que un Papa dominico, San Pío V, le dio la forma que perduró desde 1571 hasta comienzos de nuestro siglo. El rosario constaba de tres grupos de misterios tomados de los evangelios, los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos.

El Papa San Pío V movilizó a los fieles católicos a rezar el rosario para detener el avance de los musulmanes sobre Europa. La batalla decisiva de la armada católica se libró en Lepanto, el 7 de octubre de 1571. Por ese mismo motivo el Papa dominico añadió al misal romano la festividad de Nuestra Señora del Rosario.

Desde finales del siglo XVI hasta nuestros días, todos los Papas sin excepción han rezado y promovido el rezo del rosario.

El rosario creció en misterios cuando el Papa San Juan Pablo II añadió cinco nuevos misterios tomados de la vida pública de Jesús, y que llamó “Misterios Luminosos”.

El rezo del rosario admite modalidades. Una de ellas la ideó el Arzobispo Fulton J. Sheen, beatificado el pasado 24 de septiembre. Consiste en ofrecer cada decena del rosario por la actividad evangelizadora de la Iglesia en los cinco continentes, a saber, África, América, Asia, Europa y Oceanía. El Papa San Juan XXIII tenía devoción a esta modalidad del rosario.

El rosario se ha mostrado valioso, porque lo pueden rezar personas con pocos estudios y también los intelectuales. Se puede decir que el rosario es una oración vocal. Se rezan el Padre Nuestro, las Ave María, y el gloria en voz alta o baja. Pero también es una oración mental, porque los orantes pueden ir contemplando los veinte principales misterios o episodios de Jesús y de María según los cuatro evangelios.

Quienes los rezan atestiguan que esa oración rítmica les produce gran paz interior, algo tan necesario en la vida actual tan llena de sobresaltos. También afirman que el rosario les fortalece la fe y debilita la fuerza de las tentaciones del Maligno.

Consuela saber, finalmente, que al rosario van unidas indulgencias que aportan gracias especiales para vivos y difuntos.