La Catedral Primada de América, Basílica Catedral Nuestra Señora de la Encarnación, celebró el pasado domingo 30 de agosto el 485 aniversario de su dedicación. 

La celebración Eucarística para tan importante fecha, estuvo presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, y concelebrada por Mons. Faustino Burgos Brisman, Mons. Ramón Benito Ángeles Fernández, y varios sacerdotes.

Durante su homilía, Mons. Morel Diplán invitó a los presentes a contemplar el significado de la Catedral, no solamente como una extraordinaria obra arquitectónica e histórica, sino, sobre todo, como casa de oración, espacio de encuentro con Dios, Iglesia madre y signo de unidad de la comunidad cristiana.

Recordó que una catedral se distingue porque en ella se encuentra la cátedra del obispo, desde donde ejerce su misión de enseñar, santificar y pastorear al pueblo de Dios. En este sentido, explicó que la Catedral Primada de América expresa también la continuidad de la sucesión apostólica y constituye una presencia visible de la tradición cristiana.

Al reflexionar sobre las lecturas proclamadas durante la Eucaristía, Mons. Morel destacó especialmente el mensaje del libro de Nehemías, donde el pueblo de Israel, después del exilio, se reúne para escuchar la Palabra de Dios y renovar su relación con Él.

Al meditar el Evangelio de San Juan, sobre el encuentro de Jesús con la mujer samaritana. Subrayó que Cristo enseña que la verdadera adoración no depende exclusivamente de un lugar físico, sino que debe realizarse “en espíritu y en verdad”.

Una Catedral vinculada a los orígenes de la evangelización de América

En su homilía, Mons. Tomás Morel también realizó un recorrido por los orígenes históricos de la Catedral y su vinculación con el proceso de evangelización iniciado en la isla y posteriormente extendido por el continente americano.

Explicó que, con la creación de las primeras diócesis del Nuevo Mundo, fue establecida la Diócesis de Santo Domingo y con ella la Catedral, bajo el título de Nuestra Señora de la Encarnación. 

La catedral fue erigida el 12 de mayo de 1512 en Burgos, España, y posteriormente se inició en Santo Domingo el proceso de construcción del templo.

El obispo italiano Alexandro Geraldini, quien llegó a la isla en 1519, retomó la construcción y bendijo la primera piedra el 25 de marzo de 1521. 

La obra continuó durante aproximadamente dos décadas, hasta su consagración el 31 de agosto de 1541, bajo el episcopado de Alonso de Fuenmayor.

De acuerdo con la reflexión de monseñor Tomás Morel, la Catedral Primada constituye un testimonio vivo de la fe y de la evangelización, además de ser un espacio que durante casi cinco siglos ha acogido generaciones de creyentes en momentos de oración, celebración, reflexión y encuentro con Dios.

La celebración de los 485 años de la Catedral fue presentada, por tanto, como una oportunidad para renovar la fe y contemplar nuevamente el misterio de la Encarnación de Jesucristo, centro de la vida cristiana.

La Catedral Primada de América no es únicamente un monumento histórico. Su arquitectura, arte y simbolismo están al servicio de una misión espiritual: conducir al ser humano hacia Dios.

Señaló que la belleza del templo puede convertirse en un camino hacia lo trascendente y que sus espacios continúan siendo fuente de inspiración, oración y encuentro espiritual para quienes llegan hasta ella.

Como Iglesia madre de la Arquidiócesis de Santo Domingo, la Catedral constituye además un punto de referencia para la comunión eclesial y para la transmisión del Evangelio. En ella, el obispo ejerce su ministerio y hace visible la misión pastoral de la Iglesia en medio de la sociedad.