Comuniquemos vida y esperanza

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La comunicación no es solo la transmisión de información, sino también la creación de cultura, y espacios de diálogo. Así lo ha proclamado el Papa León XIV. Sin embargo, la realidad nos muestra que hay comunicadores que hacen todo lo contrario.  El contenido que transmiten es perturbador, ofensivo, y promotor de violencia.

Estos llamados comunicadores entran en la clasificación que hizo el Papa Francisco, cuando nos advertía de no cometer los cuatro pecados, o actitudes, en que caen algunos periodistas: Desinformación, calumnia, difamación y coprofilia, que es el amor a lo morboso, al escándalo, o la basura informativa.

Conocemos muchos medios que son fieles a la misión de ejercer un trabajo apegado a la verdad, asumiendo una postura de respeto a sus lectores, oyentes, y televidentes. Pero en las redes sociales, que es un nuevo campo de la comunicación, encontramos a personas que echan por el suelo estos principios. 

Como en la actualidad, el uso de estas herramientas están al alcance de todos, encontramos personas sin ninguna preparación en el área de la comunicación que lo que buscan es alcanzar popularidad y notoriedad, sin importarles destruir vidas, fomentar el odio y hacerle un monumento a la vulgaridad.

Por eso, la credibilidad de las informaciones que salen en las redes sociales ha descendido a niveles ínfimos, como lo demuestra un estudio realizado por el Informe, sobre Democracia y Desarrollo de las Naciones Unidas, PNUD, que indica que el 83 por ciento de los dominicanos creen que en las redes sociales circulan noticias falsas.

Estemos alertas, para evitar ser parte de esta corriente desinformativa y dañina. Usemos los medios de comunicación para edificar y jamás para destruir. 

De ahora en adelante, asumamos el compromiso de enviar y reenviar por esta vía hechos positivos, que abran las ventanas para ver, y construir una sociedad más justa y fraterna. Hagamos la diferencia. Encendamos luces, en vez de fomentar la oscuridad.