Las encuestas no sustituyen en el deber

0
10

Mons. Ramón Benito De la Rosa y Carpio

Las encuestas ocupan cada vez más espacio en la vida pública. Algunas elevan, otras derriban, y no faltan quienes gobiernan pendientes de sus números como si fueran el criterio supremo de su actuación. Sin embargo, la historia demuestra que la popularidad y el buen gobierno no siempre caminan de la mano.

Quienes ejercen funciones públicas harían bien en no dejarse seducir por los elogios ni paralizar por las críticas. A veces, las encuestas reflejan percepciones pasajeras; otras veces, ni siquiera expresan con fidelidad lo que la gente realmente piensa y vive. Lo verdaderamente importante es cumplir con responsabilidad la misión encomendada.

Los cargos públicos no se reciben para buscar aplausos, sino para servir. Más que administrar imagen, corresponde administrar bien. Más que preocuparse por cómo aparecen en las mediciones, deberían concentrarse en responder con eficacia, honestidad y entrega a las obligaciones que el pueblo les ha confiado. 

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.