Por: José Jordi Veras Rodríguez

jordiveras@yahoo.com

Hoy celebramos el Día de las Madres en nuestro país. Revisando mis archivos, nos encontramos con un artículo del año 2012, a nuestra madre, Carmen Teresa, a propósito de cumplirse un año más de su muerte física, y lo titulamos, “Recordándola, así la vivo”.  

Hemos querido traerlo a colación porque refleja el valor de una madre abnegada y entregada.  Un ser humano bueno y que vino a este mundo a dejar muchas raíces a través de su gran amor y cariño, no solamente para sus hijos y esposo, sino para todo aquel que de alguna manera estuvo vinculado a ella en vida.  

A veces damos por sentado que todo es muy de prisa, ya no hay mucho tiempo o se cree que no es importante demostrar el cariño, y el amor a los seres queridos y más a la madre, la que Dios ha colocado para recordarnos que a través de ella y su amor, está su presencia.

He aquí parte de lo escrito en aquella oportunidad, sobre el artículo ya mencionado, más arriba. Y citamos:

“En el año 2009 escribimos un artículo a propósito de un libro que mi papá había escrito precisamente sobre mi madre, titulado, “Carmen, Cáncer y Lucha”.  En el mismo cada uno de nosotros, mis hermanos y mi padre, emitimos una consideración sobre ella. Esto lo expongo compartir junto a este escrito: 

“Debo comenzar diciendo que mi mamá fue una mujer amorosa, guía, cariñosa, consejera, apoyadora, responsable y solidaria”. “Carmen, la madre abnegada hasta la obnubilación, que asiste por dos años a clases de primaria para acompañar a Jordi mientras se acostumbraba al colegio…”. “Ella era la condescendencia y la flexibilidad, yo la rigidez y la disciplina”. (Negro Veras). 

Continúo citando: “¿Recordarla como madre? Visualizo a una persona con un inmenso corazón lleno de amor y paz, con la meta diaria de cuidar, agradar y compartir con sus hijos” (Ho-chi Veras). “Gracias a la vida tengo el orgullo de ser sangre de Carmen; tuve el privilegio de recibir su afecto, cariño, condescendencia, disciplina y su forma de hacerme sentir amado, de la manera que sólo mami fue capaz de hacerlo”.  (Yuri Veras)”.

“No recuerdo un momento que yo necesitara de ella por cualquier circunstancia, que no contara con la dulzura de sus palabras y el cariño de sus caricias”. (Alexei Veras). 

Y así se expresa mi hermano adoptivo canadiense: “Ella me ayudó a integrar en mi personalidad las bellas características de la cultura latina y caribeña”. “Si hoy la gente ve en mí una mezcla de canadiense con latino del Caribe, es gracias a Carmen”. (Gregory Biniwosky)”.

Cuando te recordamos, te vivimos madre, eso es lo más importante, que sigues siendo ejemplo de valor, ternura, solidaridad y optimismo. 

Gracias a la vida y a Dios por haberme brindado una madre como tú. A ustedes, amigos lectores, aprovechen esa presencia.