Por: Isabel Valerio Lora, MSc.
“La educación es cosa del corazón y sólo Dios es el maestro”. San Juan Bosco.
Te estas preparando para un examen, haces todo por retener, lees una y otra vez y sientes que tu cerebro está en blanco. A continuación, sugerencias de una experta, para memorizar lo estudiado.
Según Noelia Valle, para memorizar el enfoque cuantitativo no suele ser el más eficaz, no se aprende más leyendo una y otra vez, porque “el cerebro humano no aprende por acumulación, sino por integración”. Y la causa tiene que ver con dos conceptos clave: la memoria de trabajo y la carga cognitiva.
La memoria de trabajo o memoria operativa, es el conjunto de procesos que nos permiten almacenar y manipular de forma temporal la información, para la realización de tareas cognitivas complejas, como la comprensión del lenguaje, la lectura, las habilidades matemáticas, el aprendizaje o el razonamiento. Es decir, es una memoria a corto plazo, limitada, que nos permite procesar de 4 a 7 cosas nuevas a la vez, si nos pasamos de eso, nos bloqueamos.
La teoría de la carga cognitiva, creada por John Sweller en los años 80s, enfatiza la importancia de organizar la información en operaciones más pequeñas para reducir la sobrecarga y mejorar en el desempeño en las tareas. Esta teoría explica por qué a veces aprender algo se siente imposible y otras veces se realiza de forma efectiva.
Para lograr un aprendizaje significativo, menos es más. Debemos entrar información a nuestra memoria a largo plazo sin saturar nuestra memoria de trabajo.
A continuación, algunas sugerencias:
Obteniendo una recuperación activa, preguntándonos, no releyendo. Releer es la forma más ineficiente de memorizar, nos da una falsa sensación de aprendizaje.
Si estudiamos en un computador o un libro, cerrarlo. Explicar o recitar el tema sin mirar y en voz alta. Forzar el recuerdo, fortalece nuestra conexión neuronal. Cada vez que recuperamos algo, es más fácil la próxima vez.
Realizar espaciados, con intervalos crecientes. Nuestro cerebro olvida rápido, si repetimos todo el mismo día. Dejar unos días y repasar justo antes de olvidar, da mejores resultados.
Utilizando nuestra memoria asociativa, conectando con lo que ya sabemos. Nuestra memoria a largo plazo funciona por redes, si es algo aislado se pierde. Por eso, utilizar la analogía nos ayuda mucho. Ejemplo, comparar dos cosas que son distintas pero comparten una relación o una estructura similar.
Inventar historias ridículas o poco usuales basadas en los conceptos a aprender, asociar cada dato a un lugar específico, por ejemplo áreas de nuestra casa.
Hacer una codificación dual, sea por medio de un diagrama o un mapa mental. Puede ser también a través de un dibujo, mientras decimos la información en voz alta. Te preguntarás por qué funciona, la respuesta es simple. Funciona porque estamos guardando la información como palabra y como imagen, tenemos dos vías para recuperarla.
Y la base de todo aprendizaje: un descanso a través del sueño, de 7 a 8 horas mínimo.




