Por: José Jordi Veras Rodríguez
Hace poco escuchamos sobre una frase, que nos llamó poderosamente en atención, y la misma fue la siguiente: “Hoy, no es siempre”.
Es como un llamado para que no dejemos de vivir el presente, el ahora y a veces no perdernos en lo que sucederá mañana o quedarnos pensando y dándole mucha fuerza a lo ocurrido ayer, y pensar que esto ya nos definió.
Asimismo, podemos tomar de esta, que si hoy fue un día pesado, que te sentiste atascado, con impotencia sobre aquello que estamos luchando y que es posible que esa batalla que hoy tenemos, no necesariamente, tendrá que ser así mañana, entonces lo peor que podemos hacer, es creer que no hay posibilidad de que nosotros mismos tengamos la fuerza para vencer.
Hoy día, muchas personas están enfrentando batallas que atacan lo psicológico y lo emocional, y eso, por lo general, dan golpes muy duros y para salir de ellas, los desafíos son más grandes que cuando recibimos las pruebas que atacan la parte exterior.
Hoy esto lo vemos tanto en adultos como en jóvenes, uno y otro no tienen las mismas herramientas. Con nuestros hijos debemos estar más atentos porque la forma en que ellos enfrentan las pruebas a veces no son de la mejor manera y toman decisiones muy radicales porque están buscando las respuestas, no en el hogar o en sus padres o hermanos, o buenos amigos, sino, en las redes sociales con interacciones que ni siquiera los conocen y quizás, reciben informaciones de personas o entes que están en peor condición y solo quieren intentar dañar, más que ayudar.
Hoy necesitamos buscar que nuestros hijos estén menos en los cuartos encerrados y podamos llevarlos a la mesa donde tantas cosas se podían resolver antes de mejor manera, porque se hablaban y se ponían sobre la mesa, haciendo la diferencia, que ahora, pongamos mayor empatía y no buscando imponer la superioridad como padres, pero sí recordando que el respeto a los demás y sobre todo a quienes somos los padres. Pero esto último, debemos ganarlo nosotros con mayor ejemplo y menos discursos.
Recordemos que la palabra tiene poder, lo hemos dicho y creemos en esto. Por eso, esta frase: “Hoy, no es siempre”. Lo que hoy pueda ocurrirte no te define, solo será así, dependiendo de qué actitud asumas ante la vida y ante eso que busca endurecer tu corazón y borrar de tu mente toda las bendiciones que has recibido.
Somos más que vencedores ante los ojos de Dios, porque no debemos dejar de creer en todo aquello que buscamos para hacernos bien y mejorar lo que somos, tanto como individuos, como con todos aquellos quienes nos interesan, familia y amigos.
Seamos eso que queremos ver en otros y mejorarnos. Porque de alguna manera eso que hoy nos afecta puede ser lo que nos ayude a conseguir lo que no habíamos logrado hasta ahora o nos cambie nuestra forma de ver la vida.
No dejemos que el desaliento ante una situación, nos haga olvidar que todo pasa y que nada es eterno, solo el amor que podamos dar y que nos permitamos recibir.
Asimismo, lo bueno que llegue, sepamos apreciarlo y retenerlo en nuestro corazón y mente, para que se presenten los momentos malos, los primeros sirvan como fortaleza.
Todo esto nos hace recordar lo siguiente: “La muerte y la vida están en poder de la lengua; y el que la ama, comerá de sus frutos.”.
Permitamos que nuestras palabras tengan poder de bien y de transformarnos y transformar a otros.
Hoy, no es siempre. Esto se puede traducir como hemos escuchado también: “Todo pasará”, tanto para la buena o mala experiencia, asimismo, apliquemos en nuestras vidas y la de nuestros seres queridos, la que hoy utilizamos para titular este artículo.




