A veces uno escucha la palabra “Trinidad” y la mente se va a una clase complicada: tres en uno, uno en tres… y ya. Pero en Juan 14 la cosa es más cercana. Es Jesús hablándole a gente con miedo, con el corazón apretado, y soltando una frase que no es para examen, es para vivir:

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.”

Y eso no está tirado al azar.

Porque al final, todos estamos buscando lo mismo: por dónde ir, en qué creer y cómo vivir. Ante esto, Jesús no ofrece conceptos, se ofrece Él mismo como respuesta. 

Camino

No un mapa, no un GPS espiritual. Camino.

O sea: sígueme. Y el camino no es cómodo, implica obediencia, incluye la cruz, es decisión diaria. Es levantarte y volver a intentar, cada día. Es dejar lo que no te deja avanzar. En buen cristiano: no se trata de saber por dónde, sino de caminar con Él hacia el Padre.

Verdad

Y aquí es donde muchos se incomodan, porque hoy todo parece ser relativo, todo depende, todo “según yo” o “como lo haga la mayoría”. Pero Cristo no dice “tengo una verdad”, dice: “Yo soy la Verdad.” No negocia, no se adapta al “mood”, no cambia según la tendencia, es simple y llanamente la VERDAD misma. 

De aquí que debemos decir que la verdad no es una idea… es una Persona que te pone en orden por dentro, aunque eso implique confrontarte.

Vida

No se trata de sobrevivir, o existir, ni “ir tirando pa’lante ”. Es Vida —con mayúscula—: de la que respira esperanza incluso cuando todo está oscuro.

Esa vida no la produce uno, la recibe. Es el Espíritu el que la enciende por dentro, el que te sostiene cuando no puedes, el que te recuerda que no estás solo. 

Y entonces, sin mucha bulla, se abre la Puerta: nadie va al Padre si no es por el Hijo…y nadie vive esa vida sin el Espíritu.

Boom

Ahí está la Trinidad:

No como teoría, sino como experiencia viva, Trinidad sin fórmula, Trinidad en movimiento.

Porque esto no es para entenderlo todo, es para enterarse un poco y no perderse. En un mundo lleno de caminos inventados, verdades a la carta y vidas vacías, Cristo se planta y dice: “Yo soy.”

Y ahí se decide todo, en ti queda por qué Camino avanzar, en qué creer, y qué tipo de Vida deseas tener.

Aleluya, aleluya 

Hasta un próximo encuentro, 

Desde el Monasterio.