Los últimos hechos de violencia ocurridos en el país nos deben llevar a una profunda reflexión. El crimen y la barbarie están encontrando espacio en la cotidianidad, y lo peor que le puede pasar a una sociedad es acostumbrarse a ver estos actos crueles como algo normal.

Permanecer indiferentes dando cabida a la insensibilidad, conduce al abismo social, haciendo insoportable la convivencia humana.

La sociedad dominicana está dando señales evidentes de una enfermedad que se agrava cada día. Estamos presenciando escenas criminales a plena luz del día, con espectadores que parecieran estar viendo una película de terror.

En la medida que se van enterrando los valores, así mismo irá desapareciendo el respeto a la vida.

Es hora de trabajar por la fraternidad, el diálogo, y la comprensión, y que nunca olvidemos el mandato divino de No Matarás.