Conferencia del Episcopado Mexicano

En el tercer día de nuestra CXX Asamblea Plenaria, 15 de abril, hemos dado un paso más en nuestro camino sinodal, pasando de la reflexión a la experiencia concreta de una cultura vocacional viva en la Iglesia en México.

A lo largo de la jornada, conocimos y dialogamos sobre buenas prácticas pastorales que ya están dando fruto en nuestras diócesis, recordando que la vocación no es una idea abstracta, sino una realidad que se encarna en la vida de nuestras comunidades, en los jóvenes, en las familias y en cada bautizado.

En un clima de escucha y “conversación en el Espíritu”, discernimos juntos los compromisos concretos que estamos llamados a asumir para fortalecer procesos evangelizadores que despierten, acompañen y sostengan la vocación de todos.

Además, al mirar nuestra historia y los caminos de reconciliación y paz, renovamos nuestra convicción de que una Iglesia fiel a su vocación es también sembradora de esperanza en medio de los desafíos sociales. Hoy confirmamos que solo una Iglesia en salida, corresponsable y misionera, podrá responder a los signos de nuestro tiempo.

Seguimos caminando juntos, dejándonos guiar por el Espíritu Santo, para que cada vocación florezca al servicio del Evangelio.