Después de Semana Santa
cuando el asueto ha pasado
tengo que cargar pesado
con una deuda que espanta;
yo siento que se agiganta
al pasar cada minuto
y aunque finjo no me inmuto
viendo el monto de la cuenta
por lo que me representa
hoy tengo el humor de luto.
Se me borró la sonrisa
ando medio cabizbajo
y no rindo en el trabajo
ni hago la cosa precisa;
si no me entra una brisa
o hace un milagro una santa
estoy frenando en la llanta
por derrochar y no poco
ando casi vuelto loco
después de Semana Santa.
Después de Semana Santa
deberé reflexionar
y no volver a inventar
con esa vida que encanta;
por mi madre sacrosanta
y aquí mismo lo revelo
que no me verán ni un pelo
en los lujosos hoteles
que verlos en los papeles
es ir detrás de un señuelo.
Me arrepiento una vez más
de haber yo perdido el juicio
y vivir este suplicio
que no olvidaré jamás;
previniendo por demás
a aquel que se solivianta
y hace agua la garganta
con resort todo incluido
para que no ande escondido
después de Semana Santa.




