CLAR celebra en Santo Domingo reunión de su Junta Directiva

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La Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR) celebró en Santo Domingo, su reunión de Junta Directiva, del 20 al 22 de marzo de 2026, congregando a representantes de la Vida Consagrada de toda América Latina y el Caribe, en un espacio de reflexión, discernimiento y comunión eclesial.

El encuentro inició el viernes 20 de marzo, con la Eucaristía presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, quien dio la bienvenida a los participantes y animó a vivir este tiempo como una oportunidad para renovar la misión profética de la Vida Religiosa en el contexto actual.

Durante las tres jornadas, los miembros de la CLAR profundizaron en el llamado a “nacer de nuevo”, inspirado en la figura bíblica de Nicodemo, y reflexionaron sobre los desafíos que enfrenta la Iglesia y la sociedad, tales como la crisis de la democracia, la migración, la desigualdad y la fragilidad de las estructuras sociales.

Los trabajos incluyeron momentos de oración, exposiciones teológico-pastorales y espacios de diálogo bajo la metodología de la “Conversación en el Espíritu”, en los que se abordó la sinodalidad como eje central para la transformación eclesial. Asimismo, se presentaron informes institucionales, económicos y de gestión, junto a las proyecciones estratégicas de la organización.

Entre los temas destacados figuraron:

•El fortalecimiento de la sinodalidad como estilo de vida eclesial.

•La necesidad de una conversión relacional que promueva mayor participación y corresponsabilidad.

•Los desafíos de la Vida Religiosa ante contextos de cambio social, cultural y económico.

•La importancia de la formación, el liderazgo y la articulación regional.

En el marco del encuentro, se compartieron experiencias de las Conferencias Nacionales de distintos países, evidenciando tanto las dificultades como los signos de esperanza que animan la misión en el Continente.

La jornada final, el domingo 22 de marzo, estuvo marcada por la aprobación de los informes y del mensaje conclusivo, así como por un renovado compromiso de la Vida Religiosa de América Latina y el Caribe, de continuar siendo presencia profética, cercana y solidaria en medio de las realidades de los pueblos.

El encuentro concluyó en un ambiente de gratitud, esperanza y envío misionero, reafirmando la voluntad de caminar juntos en clave sinodal y de seguir construyendo caminos de vida, justicia y paz en la región.