En los últimos días, algunos jóvenes han sobrecogido nuestra atención, al querer no solo disfrazarse de animales, sino también despersonalizarse, adoptando esa conducta irracional.

Esta generación vaga en el vacío de la falta de identidad, ha involucionado hacia un modelo de conducta primitiva y alejada de su realidad de ser humano.

Quizás la sociedad de hoy carece de signos de una humanidad auténtica, y por ello, no les inspira ni les da el sentido de pertenencia con su especie.

Ante esta difícil cuestión, debemos reformularnos las preguntas: ¿Qué es el hombre? ¿Estamos viviendo conforme a nuestra naturaleza? ¿Estamos siendo verdaderos referentes de humanidad?

Si la respuesta es NO, nos hemos convertido en nuestros propios lobos, ya que la mentalidad de hoy, empobrecida y sexualizada, la codicia, el consumismo y la violencia, han desfigurado nuestro rostro humano.Es evidente que estos jóvenes son un grito, un llamado de alerta frente a la descomposición moral y espiritual por la que transitamos, es hora de encontrar nuestras raíces en el hombre verdadero, en nuestro referente fiel que es Cristo y que seamos capaces de reflejar en nuestras vidas, para inspirar a esta generación que tristemente, no se identifica con el hombre que el mundo actual le ha propuesto.