Policía Nacional: 90 años de fundada
Fragmentos de la homilía de Mons. Héctor Rafael Rodríguez con ocasión del 90 aniversario de fundación de la Policía Nacional dominicana
Nos reunimos para dar gracias al Señor por los 90 años de la fundación de la Policía Nacional Dominicana, una institución que ha acompañado la historia del país procurando el orden, la convivencia pacífica y la protección de los ciudadanos. Esta celebración es también un momento de reflexión espiritual, de gratitud y de renovación del compromiso con el bien común.
El profeta Daniel eleva una oración humilde: “Hemos pecado, hemos cometido iniquidades”. Daniel no habla desde la acusación, sino desde la responsabilidad reconocida y compartida. Reconoce que un pueblo crece cuando es capaz de mirarse con verdad ante Dios. Esta actitud nos enseña algo esencial: que toda institución humana necesita constantemente revisarse, purificarse y renovarse.
Damos gracias por tantos hombres y mujeres policías que, a lo largo de nueve décadas, han servido con honestidad, sacrificio y entrega. Muchos han arriesgado su vida para proteger a otros; algunos la han ofrecido definitivamente en cumplimiento del deber. Su servicio silencioso ha permitido que familias vivan seguras, que comunidades encuentren apoyo en momentos difíciles y que la sociedad pueda desarrollarse en paz.
La Policía Nacional enfrenta hoy retos complejos: fortalecer la confianza y la credibilidad ciudadana, consolidar procesos de reforma institucional, actuar siempre con transparencia, respeto a la dignidad humana y cercanía a la comunidad. No son desafíos pequeños, pero tampoco imposibles, cuando se asumen con auténtica vocación de servicio.

Jesús dice: “Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso… no juzguen… perdonen… den, y se les dará”. Estas palabras no debilitan la justicia… la humanizan. La autoridad verdadera no se basa solo en la fuerza, sino en la misericordia, la prudencia y el respeto por la persona humana.
Un policía misericordioso no es un policía débil; es aquel que comprende que detrás de cada situación hay una historia humana. Es quien protege sin abusar, corrige sin humillar y ejerce la autoridad como servicio y no como privilegio.
Hoy la sociedad dominicana necesita una policía cercana, confiable, formada integralmente, capaz de unir firmeza y humanidad. Y también necesita ciudadanos responsables que colaboren con el orden, respeten la ley y promuevan la convivencia pacífica.
En este 90 aniversario, pidamos al Señor tres gracias especiales: Sabiduría, para actuar siempre con justicia y discernimiento. Integridad, para que la honestidad sea el sello de cada servicio. Cercanía humana, para que el pueblo vea en ustedes protectores y no adversarios.
Que Dios bendiga a la Policía Nacional Dominicana, fortalezca a sus miembros en los momentos difíciles, consuele a las familias de quienes han caído en el servicio y haga de esta institución un instrumento cada vez más transparente y cercano al pueblo. Y que María, Madre de la Misericordia, acompañe siempre su misión, para que nuestra nación crezca en seguridad, justicia y paz verdadera. Amén.




