Por: José Jordi Veras Rodríguez
jordiveras@yahoo.com
Vivimos convencidos que no hay posibilidad de crear una sociedad más justa, equilibrada, empática y sensible, si no tenemos ciudadanos con cualidades de mejores corazones, pensamientos de bien, justicia y responsabilidad. Porque podemos exigirles a cada gobernante o sus ministros, pero si no existe una co-relación entre lo que exigimos y también en cuanto al comportamiento colectivo, es poco lo que podremos lograr.
Es que no podemos exigirle a otros lo que nosotros mismos no somos capaces de hacer. Y esto nos recuerda el pasaje de la Biblia cuando dice: “antes que mirar la paja en el ojo ajeno, mira la viga en tu propio ojo”, Mateo 7:3, donde Jesús enseña sobre la hipocresía y la importancia de la autocrítica.
Entonces, nos llamó poderosamente la atención lo indicado en el Editorial del pasado sábado, de Diario Libre, titulado, “Hablan los Obispos”, y entre otras cosas, se indicaba:
“El documento de la Conferencia del Episcopado Dominicano por el 182 aniversario de la Independencia concibe la ética del deber como fundamento de la vida pública.”
“Cuando los obispos exhortan a renovar el compromiso con la participación responsable, están apelando a un principio republicano básico: la democracia no se sostiene sola. Requiere ciudadanos activos, instituciones vigiladas y una cultura de legalidad que no dependa únicamente del miedo a la sanción, sino del convencimiento moral”.
“El señalamiento sobre la corrupción, la desigualdad y la acumulación desmedida de riquezas conecta con una preocupación ampliamente compartida en la sociedad dominicana. No se trata de un debate teológico, sino de gobernanza. Sin transparencia y rendición de cuentas, la esperanza se convierte en retórica vacía”.
Lo que busca el documento, más que la formalidad misma del escrito o de que cada año para esa fecha histórica se debe crear una exhortación y llamado, creemos, que recoge realidades que se viven en nuestro país y la exigencia en muchos de sus aspectos, de cada rincón de este pueblo.
De qué nos vale exigir sino en su gran parte, como ciudadanos, cada ser dominicana o dominicano, no está ejerciendo su papel ni lo que le corresponde.
Si bien es cierto que debemos ser vigilantes y críticos del trabajo de cada persona colocada en puestos públicos o que hemos elegido para que realicen una función determinada, pero también, preguntarnos: ¿Hasta dónde estamos cumpliendo nosotros con nuestro papel activo dentro de esta sociedad y en favor de esta nación?
Porque antes de pensar en exigir por nuestros derechos, detengámonos un momento en pensar, en cuáles son esos deberes que como ciudadanos debemos detenernos a mirar si estamos siendo respetuosos de los mismos, acorde a los expresa el artículo 75 de nuestra Carta Magna.
Si hoy exigimos a gobernantes que cumplan con su palabra y su trabajo acorde a la ley, nosotros también, desde nuestros hogares, trabajos y convivencia social, debemos hacer lo propio. Llevar con el ejemplo ante nuestros hijos y conciudadanos, lo que nos corresponde, para poder tener derecho a exigir a quienes hoy y mañana, dirigen los destinos de este país.
Terminamos con dos frases, de nuestro fundador patriótico e ideólogo, Juan Pablo Duarte y Diez: «Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón, y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria». «Procuraré conservarme bueno, conservaré mi corazón y mi cabeza».
Alejemos de nosotros toda soberbia, perversidad, prejuicios, actuaciones sin valor ético ni moral. Y no olvidemos que el mejor ejemplo a nuestros hijos, es el mayor legado y que fundamenta mejores principios a una mejor sociedad.




