¡Valoremos la actuación de Ramón Orlando en Moscú!

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Pedro Domínguez

León Gieco, cantautor argentino, decía: “La música es una cosa amplia, sin límites, sin fronteras, sin banderas”. 

Hay canciones, ritmos y melodías que entendemos poco o nada, en idiomas ajenos al nuestro y con instrumentos irreconocibles y, aun así, los disfrutamos como si nos fueran familiares. ¡Cuántos de nosotros nos deleitamos con los cantos gregorianos sin entender sus letras ni sus escalas! ¡Y en Moscú se amó al merengue!

El pasado jueves, Raúl Ovalles, mi buen amigo y sólido intelectual, publicó en El Caribe un interesantísimo artículo titulado: “Merengue sinfónico en las noches de Moscú”. Allí escribió: “Hace poco trascendió que, en marzo del año pasado, en la misma sala donde Van Cliburn conquistó a los rusos con una canción popular, aplaudían a nuestro Ramón Orlando Valoy, a casa llena. Junto a él, un ensamble de más de ochenta músicos del Conservatorio Tchaikovsky. En el atril, “Merengue Sinfónico”: clásicos de nuestra música popular llevados al lenguaje orquestal”.

Sus palabras me inspiraron y me inundaron de interrogantes: ¿por qué esta presentación no ha sido enarbolada cuando constituye uno de los mayores hitos culturales de nuestra historia? ¿Por qué no se ha promovido en nuestro país, para fortalecer nuestra identidad e incentivar a nuevos valores del merengue? ¿O acaso no comprendemos la magnitud de lo logrado por nuestro Ramón Orlando? ¿O tal vez la guerra entre Rusia y Ucrania ha incidido en apagar esta hazaña ocurrida con motivo del 181 aniversario de la independencia dominicana y del 80 aniversario de las relaciones diplomáticas dominico-rusas?

Destaco que este concierto no se celebró en una plaza ni en un club nocturno. ¡No! Fue en la Gran Sala del Conservatorio Estatal “Piotr Ilich Tchaikovsky” de Moscú, inaugurada en 1901, nada más y nada menos. En ese escenario solo se presentan artistas de renombre, incluidos genios de la música clásica de los siglos XX y XXI como  Chaikovski,  Rajmáninov, Skriabin, Shostakóvich; también la Orquesta Filarmónica de Moscú, la Orquesta del Teatro Bolshói y de las principales orquestas de América, Europa y Asia.

Allí, nuestro Ramón Orlando deleitó al público con una fusión magistral entre el merengue y la música sinfónica, acompañado, además de los músicos de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio de Moscú, por excelentes músicos dominicanos: Francisco Pérez (tambora), Máximo Núñez (trompeta), Humberto Flores (güira), Rosbell Morel (congas), Julio César Feliz (bajo) y Enriquillo Pimentel (saxofón alto).

La exigente concurrencia quedó gratamente impresionada al escuchar “Compadre Pedro Juan”, “Juanita Morel”, “Te quiero”, “Déjame volver” y “El guardia del arsenal”, entre otras interpretaciones.

Este hecho, aunque tuvo lugar hace varios meses, debemos resaltarlo y valorarlo, porque, desgraciadamente, sigue siendo desconocido. Gracias Raúl por motivarme a promocionarlo.