Padre Jimmy
El Salmo 22 es una lamentación individual de un ser humano que experimenta sufrimiento físico y espiritual, y siente que está al borde de la muerte. El salmista siente como si Dios lo hubiera abandonado (vv. 2-3).
Este salmo tiene 32 versículos, divididos en tres partes: la primera es una lamentación (vv. 2-22), la segunda es una canción de agradecimiento a Dios (vv. 23-27), y la tercera es una profecía sobre la conversión de todos los pueblos a Dios (vv. 28-32). Los principales símbolos incluyen el “alejamiento” de Dios, que es un tema recurrente en las lamentaciones (por ejemplo, Salmo 10, 1), y la “zoomorfia”, representada por animales peligrosos como toros y leones que atacan al salmista (vv. 13-14). Estos animales suelen simbolizar a los espíritus malignos que traen sufrimiento.
La primera parte del Salmo comienza con el grito de abandono: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (v. 2). Este lamento se centra en la aparente ausencia de Dios y la humillación del salmista, quien recuerda cómo sus ancestros confiaron en Dios y fueron liberados (vv. 4-6). Ahora, sin embargo, el salmista es despreciado por los hombres, como un “gusano”, y se siente rechazado (vv. 7-9). A pesar de esto, el salmista no pierde la esperanza y clama por ayuda (vv. 12-22).
La segunda parte (vv. 23-27) es una alabanza a Dios por su intervención. El salmista invita a los justos a alabar a Dios y reflexiona sobre su liberación. La canción de agradecimiento refleja la transición del sufrimiento a la alegría, y el salmista reconoce que la salvación viene de Dios, quien escucha el clamor de los justos. En este cambio de tono, el salmista da testimonio de la fidelidad divina, alentando la esperanza en medio de la desesperación.
La tercera parte (vv. 28-32) es una proclamación profética sobre la conversión de todas las naciones al Señor. El salmista predice que todas las familias de los pueblos se volverán a Dios, reconociendo su soberanía. Este verso es esencial en la visión universalista de la salvación, que se extiende a toda la humanidad, indicando que el sufrimiento y la liberación del salmista reflejan una victoria universal.
En la Interpretación cristiana del Salmo podemos decir que el Salmo 22 tiene una profunda conexión con la Pasión de Cristo, ya que Jesús pronunció las palabras “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mt 27, 46; Mc 15, 34). Los primeros cristianos interpretaron este salmo como una profecía de la crucifixión y el sufrimiento de Jesús. La imagen del sufrimiento humano se convierte en una expresión de confianza en que, a pesar de la aparente ausencia de Dios, la liberación es posible.
En conclusión el Salmo 22 es un canto que refleja la profunda angustia humana ante el sufrimiento, pero también es una proclamación de fe, esperanza y confianza en que, a pesar del dolor, Dios actúa con misericordia y justicia. Al final, la conversión de los pueblos y la salvación universal se predicen como resultado de la victoria divina. Este salmo ofrece consuelo, recordándonos que incluso en los momentos de desesperación, la promesa de redención está presente.