Ver más allá de las limitaciones

0
73

 

 

“Tan distante como la ráfaga de luz que ilumina la tierra pero no la toca, tan opuesto como tu primer pensamiento de tu última pisada, o como la espontaneidad de un niño de la reflexión de un genio; así muy bien que podrían estar tus suposiciones de los planes que tiene para ti el Rey del universo. No hay distancias que ­limiten su voluntad, ni oponentes que bloqueen su mano, no existen apelaciones que varíen su decisión, tampoco tempestad que retrase su hora, ni incidente que cambie su designio, absolutamente todo fue considerado al planificar, aun antes que palpitara tu ser. Recuerda, su pulso no puede ser quebrado ni su brazo cortado, mu­cho más altos que tus caminos son los suyos, por tanto, no traces tu pro­pia ruta, solo síguele”. (Anonimo).

 

Una de las acciones del ser huma­no, aparte de creer, es aprender a po­nerse en las manos de Dios con entera confíanza.

Alguien me dijo una vez que lo más difícil es aprender a dejar de tener el control de todo aquello a lo que estás acostumbrado. Quien domina quiere seguirlo haciendo; quien dirige quiere seguirlo ha­ciendo; quien maneja desea se­guirlo haciendo; a veces de forma inconsciente, así como el sentirse atrapado y no tener noción clara de que en medio de la turbulencia puede darse una luz que nos haga ver qué equivocados vamos.

Nunca debemos olvidar con quién hacemos el compromiso. No es con los hombres, es con tu alma para que pueda conectarse a ti y darte tranquilidad y luego con Dios.

El ser humano por lo regular cuando pierde el control sobre algo, entra en temor y pánico y cree que todo se le vendrá abajo y que no tendrá posibilidad de volver a sentir que todo esta bajo su control. Olvida que cuando deja en ma­nos de Dios todo aquello que te pueda causar tristeza; ansiedad, angustia, la manera de ha­cerlo y hasta la forta­leza, cambia, porque sentirás que el alivio viene desde dentro y no de lo que te causa tu peor pensamiento.

Permite que la luz y las mayores bendiciones del Altísimo cubran tu corazón y protejan tu alma de lo que muchas veces nos creamos para no ver más allá de nuestras limitaciones.