Síndrome del nido o instinto de anidamiento

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“El amor de una Madre es como la paz. No necesita ser adquirido, no necesita ser merecido”.

Erich Fromm.

 

El Síndrome del nido es un estado de hiperactividad ca­racte­rístico del tercer tri­mestre del embarazo, en el que la emba­ra­zada puede experimentar una necesidad in­frenable de limpiar, ordenar, decorar y po­ner a punto la habi­ta­ción del bebé y el resto de la casa.

Podemos decir que el Síndrome del nido es una analogía a la preparación del nido que hacen las aves, para poner huevos y empollar sus crías, en esta comparación, las embarazadas tienden a querer tener todo listo para cuando se aproxima el nacimiento de su bebé. Este síndrome es más frecuente entre las primerizas.

Desde el punto de vista psicológico, el Síndrome del nido o instinto de anidamiento, se da fruto de una reacción hormonal que provoca un aumento de la energías y como parte de la naturaleza femenina, en prepara­ción para el parto. Se cree, es una forma de manifestar la ansiedad ante el parto y la llegada del bebé, pues la madre piensa mucho en la labor de parto, si el bebé estará bien, si nacerá por cesárea, los costos que involucra, etcetera. Por lo que limpiar, organizar y lavar, es una forma de tranquilizarse para la futura madre.

Recomendaciones para embarazadas del último trimestre:

  • Aprenda a priori­zar su tiempo y su energía en cosas realmente imprescidibles.
  • Evite lesiones. No realice sobreesfuerzos. Vigile la higiene postural.
  • Nunca se suba en sillas ni escalera para alcanzar objetos altos. Una caída puede perjudicar gravemente su salud y la de su bebé.
  • Cuídese de los tó­xico­s. Algunos productos de limpieza, pinturas y los pegamen­tos, contienen sustancias perjudiciales durante la gestación.
  • Evite movimientos brusco y levantar objetos muy pesados que propicien pérdida de equilibrio.
  • No tome bebidas exitantes ni alimentos muy condimentados y picantes.
  • Descanse lo más que pueda.
  • Pida ayuda, cuando sea necesario.
  • Recuerde, está en un estado de prepara­ción, fisica, psíquica y emocional para el reci­bimiento de su bebé. Por lo tanto, debe estar lo mejor posible.