Selfie (selfi’)

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Es, actualmente, una de las pala­bras más de moda. Basta con buscar imágenes bajo este título en internet (con el correspondiente filtro, por favor…): Lloverán las fotos, desde las ingenuas hasta las grotescas.

Por supuesto, los precursores del selfie son los pintores Rafael, Veláz­quez, Rembrandt, Van Gogh, Goya, Oviedo…

Pero creo que, de los artistas del pincel, el más fanático con los selfies sería Albrecht Dürer (Durero), a juzgar por la prolijidad de sus autorretratos. Y eso es un selfie, una autofoto, tomada con smartphone o cámara digital principalmente para subirla a las redes sociales. (De ahí extraje esta del Papa Francisco).

Sandwich

 

El nombre de este difundido alimento viene de John Montagu, cuarto conde de Sandwich, un señor inglés que murió el año 1792. Sandwich es una ciudad en el Condado de Kent, en Inglaterra). Se dice que este señor era tan aficionado al juego, que para no detenerse a comer, hacía que le pusie­ran carne entre dos rodajas de pan y se la llevaran a la mesa de juego; así podía comer sin interrumpir el juego. Este modo de comida se popularizó con su especie de apellido: Sandwich.

Mucho tiempo después, los domi­nicanos, para dolor del ilustre caba­llero, han acomodado la palabra pronunciándola sánguiche.

Sesgar, segar

 

Está de moda y es señal de refinamiento y buen gusto, decir que tal o cual es una opinión “sesgada”. Esto es muy útil, sobre todo en la diplomacia, cuando la opinión proviene de un Esta­do poderoso. Su­pongo que se re­­fiere a algo así como torcida, tangencial, lateral, poco consistente, parcial…

Lo cierto es que, dada la enemistad congénita que tenemos con el fonema s, acabamos cortando cabezas, pues la hoz o el machete se encargan del resto.

Resultado, que no se trata de una opinión sesgada sino SEGADA, como se corta el arroz o el trigo. Por eso acabo de leer en un periódico: “Afirma Opinión de EE.UU. es “se­gada”…

Segar: (Del lat. secare, cortar).

  1. tr. Cortar mieses o hierba con la hoz, la guadaña o cualquier máquina a propósito. 2. tr. Cortar de cualquier manera, y especialmente lo que so­bresale o está más alto. Segar la cabeza, el cuello. 3. tr. Cortar, inte-rrumpir algo de forma violenta y brusca. MORF. conjug. c. acertar. (Real Academia Española).

 

Sica, Sicario, Sicariato

 

Como está –tristemente– de moda el sicariato, anoto algo sobre la sica, que da origen a términos desgraciadamente actuales.

Hay que aclarar que existe el Sistema de Integración Centroame­ricana, cuya sigla es SICA, que no tiene que ver con lo anterior.

Conviene decir, además, que sica es, especialmente en el español dia­lectal del Cibao, ‘excremento’. Antes era común oír la frase borrar a uno con sica de gato, es decir, ‘retirarle la amistad’. (Cf. Diccionario de Domi­nicanismos, Carlos Esteban Deive, Santo Domingo, 2002).

Puede que el sicario haga algo peor que eso, pero su nombre le viene del arma que usaba para cometer sus crí­menes: la sica, palabra que en latín se refiere a una ‘daga o puñal de hoja curvada’, muy adecuada para disimularla bajo el manto o la capa, y em­plearla por sorpresa, sobre todo en las puertas de la ciudad. De ella proviene sicario y sicariato. Aunque los sica­rios no usan ya la sica, sino armas muy so­fisticadas, siguen cometiendo crímenes horrendos y llevando el nombre de aquel instrumento que, en otros tiempos, sirvió para derramar mucha sangre.

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