Se van a destiempo

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La cantidad de jóvenes que están muriendo en nuestro país en actos violentos es alarmante. A cada instante los medios traen reseñas de muchachos que se marchan para siempre, cuando apenas comenzaban a vivir.

El uso de drogas, alcohol y la falta de ideales que den sentido a su existencia les está llevando al abismo, y esta realidad pone en riesgo el presente y futuro de la patria.

Muchos de estos jóvenes provienen de hogares destruidos, en donde no encuentran un modelo el cual puedan imitar. Esto, unido a la falta de oportunidades para crecer de manera íntegra, además de la inconducta sin consecuencia de personalidades del mundo político, empresarial, artístico, deportivo y otros, más el afán de conseguir dinero de forma rápida, trae como resultado este estado de violencia y tragedias constantes.

Mirando esta situación, aprovechamos la celebración, este domingo 31 de enero, Día Nacional de la Juventud, para hacer un llamado a todos los sectores sensatos de la sociedad dominicana para que aunamos  esfuerzos, y así poner los correctivos necesarios que impidan que nuestros jóvenes sigan por los caminos equivocados por los que muchos están transitando.

Se hace apremiante que el Ministerio de la Juventud ponga en práctica más políticas públicas que favorezcan realmente a este importante segmento de la población, y que la burocracia no ahogue los planes que se deben implementar para hacer realidad los sueños de los muchachos y muchachas del campo y la ciudad que esperan el aliento necesario para ­levantar el vuelo que los llevará a alcanzar sus metas.

Además, esperamos que la celebración del 208 aniversario del natalicio del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, nos motive, hoy más que ayer, a trabajar por nuestros jóvenes.

Desde CAMINO, unimos nuestra voz a la del Patricio para proclamar a todo pulmón:

“Seguid, jóvenes amigos, dulce esperanza de la patria mía, seguid con tesón y ardor en la hermosa carrera que habéis emprendido y alcanzad la gloria de dar cima a la grandiosa obra de nuestra regeneración política, de nuestra independencia nacional, única garantía de las libertades patrias”.

En este momento de la historia dominicana, creemos que la hermosa carrera que deben emprender los jóvenes hoy es prepararse, llenarse de valores y trabajar sin descanso por la justicia, que es el nuevo nombre de la paz, como dijo el papa Paulo VI. Para esto tendrán que contar con el apoyo definitivo del Estado.