Reflexiones de un abuelo

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La delincuencia, los vicios, el egoísmo y la fal­ta de compañerismo reinante en nuestro país y otras naciones del mundo, mantienen a sus habitantes en un estado de nerviosismo que, para salir a las calles, no importa la hora del día y de la no­che, lo piensan más de una vez, por temor a ser atracados o secuestrados por alguien que trata de obtener dinero para su uso personal a base de sudor ajeno.

Estamos en una época donde la delincuencia se ha puesto por encima de las leyes que están facultadas para poner el orden. Para corregir este mal, las autoridades gubernamentales de manera conjunta con la población deben hacer el esfuerzo de ver si se corrige dicho problema incluyendo que los empresarios aumenten los empleos.

De acuerdo a algunos observadores especiali­zados en diferentes áreas dijeron que, la disposición de parte del presidente constitucional de la República Dominicana, Lic. Danilo Medina Sán­chez, de disponer a través del Ministerio de Edu­cación la tanda extendida, es una medida que debe ser aplaudida por toda la ciudadanía, especialmente por los padres de los estudiantes, entre ellos los más pobres. Con la tanda extendida se les da la oportunidad a las madres para trabajar, sin tener la preocupación de atender a sus hijos durante el tiempo que están en los planteles y ellas en las empresas y otros centros.

Es de gran importancia que los estudiantes sean supervisados por los padres o tutores cuando salen de los planteles, para ver si, en vez de ir a sus re­si­dencias, se van para algún centro de diversión a practicar vicios que les afectan su mentalidad y a la vez los lleva hasta a dejar los estudios, perdiendo la oportunidad de hacer una profesión y dejando ser los hombres y mujeres del futuro que pu­dieran contribuir con el bienestar de ellos, de sus familias y de la patria.

Es importante que los padres, tutores y demás familiares, dispongan de algunas horas para que revisen los cuadernos de los hijos y orientarlos, también saber con qué clase de amigos salen, ya sea a estudiar o a divertirse y de esa forma se pue­den dar cuenta del comportamiento y darle las ins­trucciones correspondientes, porque se dice, y es cierto, que la mejor educación comienza en el ho­gar y se complementa en las escuelas primarias, secundarias y las universidades.

Digo esto porque he escuchado algunas madres decir: Qué problema, ya vienen las vacaciones de mi hijo, tan tranquila que yo estaba mientras él estaba en la escuela o en el colegio y ahora va a estar molestando en la casa.

Se puede considerar como un verdadero error esa actitud de esas madres que piensan así, porque hay que mantener el cuidado de los hijos desde la niñez y hasta que sean adultos, para enseñarles cómo deben portarse como ciudadanos, para que sean honestos. Es cierto que los avances tecnoló­gicos del nuevo siglo les dan oportunidad a los jó­venes de hoy a saber más que los del pasado, pero hay que hacerles saber que los consejos de sus pa­dres hacen falta, aunque no tuvieran la oportuni­dad de obtener un título universitario, como la ge­neración actual, pero debemos tener presente que de la experiencia y la práctica surgen las teorías.