Por: Isabel Valerio Lora, MSc.            Email:[email protected]

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería mucho menos si le faltara una gota”. Santa Teresa de Calcuta.

El  suicidio una de las principales causas de muerte con devastadores costos emocionales y sociales, es una causa de muerte generalmente prevenible y un problema crítico de salud pública, a nivel mundial.  (OMS, 2021).

El suicidio ocurre cuando las personas se hacen daño a sí mismas con el propósito de terminar con su vida y, como resultado fallecen. La asfixia, las armas de fuego, la intoxicación con drogas y alcohol y el envenenamiento con plaguicidas y productos químicos son los cuatro métodos más utilizados para el suicidio

Los signos de advertencia de que alguien puede estar en riesgo inmediato de intentar suicidarse incluyen:

Hablar de querer morir o desear matarse.

Hablar de sentirse vacío o desesperado, o de no tener motivos para vivir.

Hablar de sentirse atrapado o pensar que no hay ninguna solución.

Sentir un dolor físico o emocional insoportable.

Hablar de ser una carga para los demás.

Alejarse de familiares y amigos.

Regalar posesiones importantes.

Decir adiós a amigos y familiares.

Poner sus asuntos en orden, como hacer un testamento.

Asumir grandes riesgos que podrían resultar en la muerte, como conducir extremadamente rápido.

 La OMS ha elaborado una guía para prevenir el suicidio denominada LIVE LIFE («Vive la vida») en el que se recomiendan las siguientes intervenciones de eficacia demostrada basadas  en la evidencia:

Restringir el acceso a los medios utilizados para suicidarse (por ejemplo, los plaguicidas, las armas de fuego y ciertos medicamentos);

Educar a los medios de comunicación para que informen con responsabilidad sobre el suicidio;

Desarrollar en los adolescentes aptitudes socioemocionales para la vida;

Detectar a tiempo, evaluar y tratar a las personas que muestren conductas suicidas y hacerles un seguimiento

El enfoque de la prevención del suicidio a nivel individual enfatiza el diagnóstico, el tratamiento y seguimiento del trastorno mental (depresión, esquizofrenia, drogodependencia y estrés)  y los trastornos psicológicos más importantes que se han asociado con los intentos suicidas: fracaso en la resolución de problemas interpersonales, altos niveles de desesperanza con respecto al futuro y una mala regulación del afecto (Sidley, 2001).