El 22 de agosto del pasado año la Conferencia Episcopal Dominicana envió un mensaje de aliento a la hermana Iglesia de Nicaragua cuando el sistema dictatorial del Señor Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, comenzaban a hostigar a esta Iglesia hermana a través del encarcelamiento sin razón y persecución a sus sacerdotes, laicos y obispos. Uno de los hostigado y después encarcelado fue el Obispo de la Diócesis de Matagalpa: Mons. Rolando Álvarez.

Por todo mundo corrió la noticia de lo sucedido a este Pastor de la Iglesia, solo por el hecho de haber denunciado las actitudes anti-democráticas y abusivas del régimen de Ortega, y tal parece que a consecuencia de ello, el dictador Ortega, quien combatió una vez a un dictador y recibió apoyo de todo el mundo y ahora se convirtió en lo que combatió, decidió permitirle a él y a otros salir del país rumbo a los Estados Unidos, pero como ya todos saben, antes de subir al avión Mons. Álvarez, decidió no salir y quedarse en su país a sufrir con sus ovejas, como buen pastor ́ ́con olor a oveja´´, como le gusta al Papa Francisco llamar a los Obispos que son capaces de jugársela con y por su gente y caminar con ellos.

Ahora Mons. Rolando está en la cárcel a merced total del régimen imperante, solo Dios le protege de estos esbirros, por eso oramos por él, por él se eleva y elevamos junto al mundo el respecto a su persona y a su pueblo. Ya está bueno de mártires en la Iglesia y en América Latina, no queremos otro caso final como el de San Oscar Romero, queremos verle de nuevo caminando con su pueblo y luchando por el restablecimiento de la democracia en Nicaragua y el respeto a los derechos del pueblo, queremos verle seguir su misión de pastor, que para él es lo primero. Debemos de estar atentos a que nada malo le pase a este hombre de Dios, y seguir elevando nuestra voz para que se le resguarde su vida, de igual modo exigir que la paz y el derecho ciudadano y de la Iglesia retorne a esta hermana nación, que sepa el sistema que los nicaragüenses de buena voluntad y Mons. Rolando Álvarez no están solo, que decimos parafraseando a la carta a los Hebreos: hay una nube ingente de hombres y mujeres que está vigilante y atentos ante lo que pasa en este puedo y le pueda pasar a este Pastor del pueblo de Dios, y que estamos en oración para la conversión de la nueva Nicaragua de justicia y paz, como desde hace mucho sus hijos piden y ansían, muy en especial este hijo predilecto suyo llamado Mons. Rolando Álvarez.  

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