Por: José Jordi Veras Rodríguez

Todos hemos sido testigos de lo ocurrido en Bávaro a inicios del mes de Octubre, cuando 5 de 54 turistas de diversas nacionalidades murieron. Y otra gran parte ha quedado con lesiones permanentes o muy graves. 

Nosotros hemos ido creciendo como marca país en el tema del Turismo y hemos sabido lograrlo a través de los años con un trabajo decidido.  Y esto ha crecido aún más en medio y luego de la pandemia cuando el dominicano ante la imposibilidad de viajar, decidió comenzar a conocer su país aún mejor y fue quien llenó las instalaciones y todas las ubicaciones turísticas. 

En zonas como el Este, el turismo depende mucho de empresas y Tours operadores que desde los hoteles le elaboran o contratan paquetes de viajes para todo el que visite esa zona o cualquier otra. Sin embargo, a la hora de que se verifique el sistema de transporte, unidades; condiciones de las mismas; y de quienes están al frente de esos medios de transporte, el Estado ha dejado todo en manos de un sector privado que domina todo, pero quienes pagamos los platos rotos somos todos,  o solo en lo económico, como ha sucedido con este caso ya mencionado y que es lamentable, sino cómo imagen a nivel internacional. Ya que ahora es que se sabe que es el Estado que asumirá los gastos médicos y de otra índole de estos turistas ya mencionados, cuando debieron ser quienes son propietarios del autobús y los responsables del Tour.

Todo indica que el control de todo esto se encuentra en manos de otros y no del propio Estado. El caso de Bávaro ha destapado una caja de Pandora y ha mostrado lo que hasta ahora no se ha querido enfrentar o develar. 

Todos pudimos ver el video en que se nota cómo el conductor pierde el control porque intentado hacer una acrobacia de doblar el autobús el mismo termina volcado. Y ni hablar de las condiciones en que se encontraba tanto el vehículo como quien lo conducía. 

Tenemos que buscar la manera en que los organismos del Estado relacionados a este tema, se involucren de manera más decidida, porque no es posible invertir tanto tiempo y recursos del erario para que se vea empañada por la irresponsabilidad de grupos. 

Tenemos que dejar de estar en lugares cimeros como país en cuanto estar entre los países con mayor letalidad en situaciones del tránsito por muertes de personas por cada cien mil habitantes. Por ejemplo: en Suiza, tiene la más baja mortalidad, por cada 100 mil habitantes, con  2.2; Colombia tiene, 15.4 muertes; Venezuela con 39.2; mientras que República Dominicana, con un 64.6 muertes. Algo alarmante en comparación con el primero, para un país que ha decidido hace tiempo utilizar la industria turística como factor de desarrollo y en la medida que no resolvamos puede darse a entender en nuestro país  no hay posibilidad de andar en las carreteras.  

Desde hace años se lucha en mejorar lo que somos desde el ámbito del tránsito vehicular, sabemos que tiene mucho que ver con educación y sanción. Que llevemos más conductores conscientes y realmente con la capacidad para tener un guía a la mano y quien sancione debidamente ante sus imprudencias y negligencias. Ojalá que esté hecho ya mencionado, sea el inicio del final de esos números feos que seguimos teniendo y que puede ser una amenaza no solo para una industria sino para todos.  Se hace necesarios que  las instituciones como Turismo, Obras Públicas, Intrant, Salud Pública, entre otras, asuman con mayor ahínco este tema.