Políticos y pobreza

0
74

 

El cambio de una sociedad para llegar a niveles de vida más ­dignos supone el compromiso y esfuerzo de todos. Ese anhelo requiere  entrega y sacrificio, sobre todo de los que más tienen, ahora más que ayer, por la consecuencia que nos ha traído el covid-19.

Vemos que la pobreza extrema ha aumentado entre un 3.6 y el 4.8 en América Latina y el Caribe, según la FAO, y nuestro país no escapa a ese contexto regional.

En nuestras calles encontramos el reflejo de esta situación. Hay más personas mendigando, enfermos mentales mostrando el abandono familiar y del Estado. Hogares que han visto descender sus ingresos a niveles increíbles, teniendo que sobrevivir soportando carencias esenciales, con la secuela que deja este nuevo estilo de vida al cual sus miembros no estaban acostumbrados.

Tender la mano al pobre es necesario, como dirá el Papa Fran­cisco en su mensaje con motivo de la IV Jornada Mundial de los Pobres, que saldrá en noviembre. En el mismo presenta la actitud de quienes tienen las manos en los bolsillos, y no se dejan conmover por la pobreza, de la que a menudo son también cómplices, afirmando que la indiferencia y el cinismo son su aliento. Pidamos a Dios que nos libre de estar en este grupo.

Se hace urgente cambiar de actitud frente a los más pobres. Cada uno puede aportar desde el espacio que ocupa en la sociedad. Por ejemplo, los congresistas, como hemos insistido otras veces, deben dar ejemplo de austeridad. No pueden continuar siendo una casta privilegiada. Barrilito, cofrecito, exoneraciones y otros privilegios de los cuales disfrutan, son una bofetada en el rostro languideciente de tantos dominicanos y dominicanas.

Señores congresistas, comiencen a eliminar esos injustificables y escandalosos privilegios. Es hora de comenzar el cambio de una sociedad que exige a gritos grandes transformaciones.

Jamás justifiquen esos gastos que hace el Estado en ustedes, en detrimento de los sectores más excluídos del país. Recuerden que prometieron que ahora sería diferente.