Paralelismos litúrgicos entre Jesús y María “Hagan lo que Él les diga” (Jn 2, 5).

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Nadie tan cercano a la persona y obra de Jesucristo como la Santísima Virgen María, que además de ser su progenitora fue su más fiel discípula, la que lo siguió siempre incluso hasta la colina del Calvario. La cercanía de la Virgen María a Jesús se refleja en la sagrada Liturgia, como vamos a mostrar a continuación:

1) Ahora en diciembre celebraremos uno de los más importantes misterios de la Redención, el del nacimiento del Señor. Esa solemnidad litúrgica de la Navidad siempre se celebra el 25 de diciembre. Pues bien, la Iglesia también honra el nacimiento de la Virgen. La Natividad de la Santísima Virgen María también tiene día fijo en el calendario, el 8 de septiembre.

2) Jesús, Dios y hombre verdadero, es necesariamente impecante e impecable. En diálogo con unos adversarios afirmó su condición de Cordero inmaculado: “¿Quién de Ustedes puede acusarme de pecado?” (Jn 8,46). Y San Pablo llama a Jesús, “el que no conoció pecado” (2Cor 5, 21). Siendo algo tan doctrinalmente obvio, no hay celebración litúrgica de Jesús Inmaculado, pero sí la hay de la Inmaculada Concepción de la Virgen María en este mismo mes de di­ciembre, que este año se celebrará el lunes 9, dado que el 8 es Domingo Segundo de Adviento.

3) La Liturgia honra los sufrimientos de Jesús no sólo durante la Semana Santa, sino también con la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz el 14 de septiembre. Un día después, el 15 de septiembre, toca la memoria de los sufrimientos de la Madre bajo el título de Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores.

4) La Iglesia solemniza los misterios gloriosos de Jesús al celebrar la solemnidad cumbre de su gloriosa Resurrección así como la de su Ascensión a los cielos. A la Virgen María le corresponde una solemnidad gloriosa, la de su Asunción en cuerpo y alma al cielo cada 15 de agosto.

5) El año litúrgico siempre culmina con la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Durante su vida mortal no quiso proclamarse rey, excepto cuando en presencia de Poncio Pilato quedaba claro que su reino no era como los de este mundo.

Tampoco María gustó del título de reina; prefería considerarse la esclava del Señor. Pero una vez asunta a los cielos se convierte en reina. De ahí que haya una fiesta litúrgica de su realeza; se celebra el 22 de agosto como Santa María Vir­gen, Reina.

6) Aunque todos los días son cristianos y marianos, hay un día semanal especial del Señor, el domingo. Y también un día mariano por excelencia, el sábado. En cuanto a los meses, hay un mes de especial culto a Jesús, que es el mes de Junio, mes del Sagrado Corazón. Y de manera paralela hay un mes de peculiar devoción a la Virgen, el mes de mayo, mes de las flores.

Y así como Jesús nos invita a honrar a su Madre Santísima, ésta a su vez nos conduce hacia Jesús repitiéndonos incansablemente su testamento espiritual: “Hagan lo que Él les diga” (Jn 2, 5).