Palabras sueltas/ Titulares, Tramojo

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Titulares

Se supone que los titulares de un periódico deben llamar la atención del lector, mientras adelantan lo sustancial del escrito que encabezan. En nuestra prensa nacional ha habido y hay tituladores que han sabido darse a respetar. Pero a veces, hasta el buen Homero echa su pavita (“Aliquando bonus dormitat Homerus”).

Leí en El Caribe, (ed. Digital, 15/4/14): “Agenda Nacional Opacada por el asueto de la Semana Santa”.

Luego inicia el artículo: “Con el asueto de la Semana Mayor, importantes temas de la agenda nacional quedarán relegados…”.

Da la impresión de que deberíamos pedir perdón por celebrar la Semana Santa, que origina ese asueto, por interrumpir y paralizar una vida repleta de proyectos nobles y de sanas realizaciones, transcurrida en perfecto respeto y en paz…

Puede entenderse lo que quiso expresar el titulador, pero en vez de “opacar”, la Semana Santa podría “iluminar” nuestra existencia personal y la agitada vida nacional.

Mientras todas las voces sensatas del país aprovechan para pedir una “tregua” al llegar la Semana Santa, este titular parecería desear otra cosa.

Tramojo

La palabra tramojo solo ha quedado entre nosotros en la toponimia: dos lugares del Sur llevan por nombre Los Tramojos, uno en Ocoa y otro en Azua. Los mapas de Google reportan otro en la Provincia de Sancti Spíritus, en Cuba.

El Diccionario de la Real Academia Española presenta varios significados para este término:

Tramojo. (De origen in­cierto). 1. m. Vencejo [lazo o liga­dura: fb] hecho con mies para atar los haces de la siega. 2. m. Parte de la mies por donde el segador la coge y pone el tramojo a la gavilla. 3. m. coloq. Trabajo, apu­ro. U. m. en pl. 4. m. coloq. Am. Especie de trangallo que se pone a un animal para que no haga daño en los cercados.” Y trangallo significa: “Palo como de me­dio metro de lar­go, que en el tiempo de la cría de la caza se pone pendiente del collar a los perros de los ganados que pastan en los co­tos, para que no puedan bajar la cabeza hasta el suelo.”

Entre nosotros se usa (o se usaba) en su lugar “garabato”, horca u horqueta en el cuello del animal, tal como aparece para tramojo en el Diccionario de Americanis­mos e Indigenismos, de Mar­cos A. Morínigo: “(Del latín trabuculum, de trabs, trabis, madero) m. Cen., Arg., Bol., Col., Chi., Méx., y Ven. Triángulo de madera que se pone en el cuello de los animales, para que no puedan traspasar cercos ni alambrados. // Chi. Traba que se pone en los cuernos del ganado. // Palo grueso que se coloca al perro pastor en el cuello para que no muerda a las ovejas. // Méx. Horca que se coloca en el cuello a los cerdos y otros animales para que no traspa­sen las cercas ni entren en sitios en que puedan hacer daño.”

El tramojo forma parte de frases hechas y refranes como éstos: – “No le dijo perro pero le mostró el tramojo”. Advertir in­directa pero severamente una actitud, una determinación o una reclamación; frase hecha para significar el agravio que una persona irroga indirectamente a otra. (Charles Minguet.- “Canai­ma, de Rómulo Gallegos. Notas explicativas”). -”Parece soltado de tramojo”.-

Enseña que quien ha estado privado de libertad y no tiene el hábito de abstenerse, se entrega a los desórdenes una vez que está libre. (Emilio Robledo.-”Papeletas lexicográficas”). -”Según el buey es el tramojo”.- Que lo actos que se ejecutan en favor o en contra de una perso­na, deben estar en relación con la importancia de ella. (Carlos Villafuerte.- “Refranero de Ca­tamarca”). -”Cada perro tiene su tramojo”.- Refrán popular que en forma declarativa significa lo que enuncia. A saber: que ca­da uno tiene sus propios obstá­culos. Se usa para sancionar situaciones en las que alguien se queja o descubre que no puede hacer lo que querría. (Juan Pa­lomar de Miguel.- “Diccionario de México»). (Tomado