Palabras sueltas

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América, americano

 

Desde que el cartógrafo alemán Martin Walseemüller le regaló a Amerigo Vespucci todos estos mundos nuevos, en 1507, signándolos con su nombre latinizado (América), fastidió para siempre al Virrey y Almirante de la mar océana (Cristóbal Colón). Aunque es verdad que el nombre de Colón anda por universidades, países, ciudades, estatuas, monedas…

Quizá el referido cartógrafo debió llamarnos con el nombre que designó en su mapa la parte norte del nuevo continente: “Terra incognita”. Porque, en gran medida, todavía somos tierra desconocida.

Parece que los hermanos del Norte tuvieron problemas para sacar un gentilicio de los “Estados Unidos de América”. Pero los hubieran tenido mayores con el nombre que Walseemüller les asignó en el mapa (¿terraincognitenses?). Fuera como fuere, terminaron apropiándose el nombre que tan sabrosamente usábamos todos.

Por eso, cuando un francés dice “américain”, no está hablando de nosotros sino de los de Estados Unidos. Cuando un español canta “que tuvo un hijo en América”, tampoco se refiere a nosotros, y me dio pena saberlo. Cuando algún “piadoso” presidente de Estados Unidos diga: God bless America!, no crea que esa bendición le caerá a Ud: Es solo para ellos. ¡Pero hasta en la televisión cubana he oído llamar americanos a los de EE.UU! Es como dice el académico mejicano José Moreno de Alba. Hace tiempo que perdimos la guerra los que defendíamos el uso común del nombre de América. Por eso, después de una enjundiosa reflexión, añade: “Pues bien, ahora se entenderá por qué me parece triste que un adjetivo que nació y creció con tan gran sentido de orgullosa identidad, de “americanidad” abarcadora, se vea hoy reducido a servir de gentilicio a uno solo de los países del continente, el cual además, así sea el más poderoso, no formaba parte de la comunidad que decidió llamarse a sí misma americana.” (“Minucias del lenguaje”. Fondo de Cultura Económica, 2012. México D. F.- Ed. Digital).

En cuanto a mí se refiere, firme en mi tozudez, no recuerdo haberme equivocado concediendo ese nombre a habitante alguno de un único país.

 

(Quizá olvidé decir, para general alivio, que de Amérigo puede salir también AMÉRIGA, término de más fácil pronunciación, por si alguien anda mareado…).