Monseñor Jesús María de Jesús Moya, y Monseñor Fausto Mejía Vallejo están de cumpleaños. Moya, 90 años de vida, y Fausto Mejía 50 de ordenación sacerdotal.

Estos dos hijos han sido un regalo para la Iglesia.

Sus aportes al país son valiosos. Desde la fe y el compromiso solidario han sembrado esta nación de valores, para así tener una sociedad mejor.

Los dos han hecho suyas las letras de la canción escrita por el siempre recordado Monseñor Vinicio Disla: Que bueno es pasar por el mundo cantando mi fe. Ambos han sido trovadores de la esperanza, elevando el canto a través de la palabra, para que todos tengamos vida, pero en abundancia.

En su fructífera misión pastoral van dejando huellas de entrega que otros deberán continuar. En ellos se encarnan los versos que tantas veces hemos cantado:

Señor, toma mi vida nueva antes de que la espera desgaste años en mí. Estoy dispuesto a lo que quieras no importa lo que sea, Tú llámame a servir.

En campos y pueblos, Monseñor Moya y Monseñor Fausto Mejía han sido testigos del amor y la misericordia de Dios, respondiendo al llamado que Él les hizo, aceptando su voluntad y diciéndole:
Llévame donde los hombres necesiten tus palabras, necesiten mis ganas de vivir. Donde falte la esperanza, donde falte la alegría, simplemente, por no saber de Ti.

Gratitud eterna queridos Obispos, porque a través de ustedes muchos han escuchado las Bienaventuranzas que nos trajo Jesús de Nazaret, a quien ustedes entregaron sus vidas